|
Miércoles, 18 de Enero de 2012 10:40 |
 Yordanis Núñez Tamayo, afable joven que labora en la gastronomía estatal en Las Tunas.Esther De la Cruz Castillejo
Las Tunas-. La juventud cubana se entremezcla con lo mejor de cada pedazo de este país bendito, repleto de sueños y certezas; el que lo dude solo tiene que desandar un poco cualquier esquina del archipiélago y estoy segura de que tropezará inevitablemente con algún rostro joven empeñado en hacer bien lo que le toca para que cada día cuente.
Un ejemplo de eso me llegó recién, luego de una jornada de trabajo que parecía interminable, cuando me senté a compartir un rato de descanso con un buen amigo y descubrí a un joven de la provincia de Las Tunas que desde su trabajo en un bar de la ciudad confesó estar absolutamente enamorado de su labor y de su familia, una combinación de pasiones que –me dijo- “siempre da buenos dividendos”.
No sé qué edad tiene y tampoco habló mucho del porqué decidió ser gastronómico, así que me queda especular de si le llegó por interés personal o si es de los tantos que en la vida han descubierto que están en lo que aman un poco a fuerza de cogerle el gusto a lo que se hace en la medida en la que se va conociendo; en lo que sí resultó categórico su decir fue al dialogar de los retos que se impone todos los días de su vida por hacer más y crecer siempre.
Este muchacho me impresionó porque derrocha optimismo, lamentó sin tapujos los lastres de la Cuba de estos tiempos en lo económico y lo tecnológico pero dio argumentos sencillos y profundos de su derecho a sacarla adelante trabajando fuerte y pensando también en el provenir de sus dos hijos y en lo que aspira que ellos respeten: el equilibrio y la constancia de un pueblo empeñado en continuar definiendo su camino de frente, de pié y en paz.
Se llama Yordanis Núñez, vive en el único edificio de 12 plantas que esta ciudad del oriente cubano; entre sus orgullos está el ver a sus padres todavía “juntos y enamorados como el primer día” y manifiesta mucha fé en que los cambios que se concretan en el modelo económico del país den al traste con una Cuba mejor para “los cubanos de a pié”, como él y como yo.
En su rostro de alguna manera descubrí el de muchos otros en los más diversos sectores de la vida cotidiana en Cuba y es que tras su trato discreto y deferente con los clientes del bar del Restaurante 2007 donde trabaja, se esconde la esencia que acompaña a más de una generación de jóvenes en este país; trabajar, construir, soñar y hacer para, desde dentro y “a lo cubano”, salir adelante.
|