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Naily Barrientos Matos
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Son unos pocos hombres. Apenas si un puñado frente a la fuerza gigantesca que se les opone; “unos revoltosos” que esta iluminada mañana de octubre rompen siglos de dominación, montan a caballo y con el machete en la mano marchan por unos montes otrora abrigo de cimarrones y ahora refugio de revoluciones.
Es 10 de octubre y desde una Isla del Caribe “los misterios más puros del alma se cumplen,” va naciendo el día y “los ricos, desembarazándose de su fortuna, salen a pelear, sin odio a nadie, por el decoro.” Hoy son más libres. Junto a ellos van también los negros que apenas ayer movían las mazas del trapiche para el azúcar; detrás quedó el ingenio, la mujer amada, quedaron los hijos, detrás quedó la historia conquistadora quemando al indio Hatuey.
Es el día de la rebeldía, “sublime madrugada” de criollos hacedores de historia y en un ingenio del oriente cubano- presuroso porque la libertad le inca el espíritu- Carlos Manuel de Céspedes se lanza a la lucha libertadora.
La historia emancipadora estalla en un ir y venir de revoluciones y hombres, de conflictos y errores, de amarguras y encendidas pasiones que llegan hasta las aulas universitarias de la Revolución del 30, pasiones que asaltan el cuartel Moncada, recorren las comunidades emigradas en Estados Unidos en busca de apoyo y se trastocan en los vericuetos de Santiago de Cuba y la estrechez del Granma.
Este 10 de octubre de 1868, los cubanos nos quitamos de un tajo la pereza y salimos a pelear nuestra independencia, desde entonces fuimos más libres aunque para la alborada definitoria aún habríamos de sortear muchos trillos de la historia.
Los hombres que ese día abrazaron la causa independentista no serían los mismos que más de medio siglo después bajaran de la manigua redentora vitoreados por el pueblo; la rueda de la historia nos hizo girar en un sentido más complejo en el que la vida de la Revolución, nacida en un ingenio del oriente cubano, no sería lineal ni fruto de un solo hombre.
Que nos sirva esta jornada para junto a nuestro primer clamor de independencia recordar el 10 de octubre, entre el tiempo y la historia, como un momento único y perdurable en la historia nacional, con el inicio de la Guerra de los Diez Años.

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