
Zenia Camejo Llanes
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Las Tunas.- Desde el curso pasado a las escuelas secundarias básicas llegaron las nuevas estrategias para la continuidad de estudios basadas en la necesidad del país de formar obreros calificados en oficios que determinan el avance económico y social de cada territorio.
Es por ello que desde ese período docente se incrementaron en las secundarias las plazas para los obreros calificados, reduciéndose a la vez las capacidades para técnicos medios y la entrada a la enseñanza preuniversitaria.
En este camino, casi siempre la escuela marca el rol fundamental, principalmente en cuanto a la formación vocacional, vista a través de las charlas a los estudiantes sobre las características y el perfil laboral de oficios como la carpintería, electricidad, albañilería, soldadura y otros que están decreciendo y que necesitan una inyección urgente de nuevas fuerzas.
Sin embargo, para que los adolescentes tomen verdadera conciencia de cuánto se necesitan estas especialidades la familia tiene que realizar en su seno una intensa labor educativa.
Juan Carlos Torres y María Elena Hidalgo, alumnos de la secundaria Carlos Baliño coincidieron en declaraciones a Tiempo21 que quienes cursan hoy noveno grado en su escuela tienen la posibilidad de visitar empresas, apreciar de cerca las producciones, e intercambiar con obreros de diversos sectores, algo que contribuye a definir la vocación de muchos jóvenes que aún se encuentran indecisos ante qué estudiar al finalizar la enseñanza.
Por su parte, el licenciado Elier Naranjo, director de la escuela secundaria básica Jesús Suárez Gayol manifiesta que “aunque son muchos los esfuerzos que se acometen por propiciar la orientación profesional de los estudiantes, aún quedan escollos por sortear, como la resistencia de algunos padres hacia el estudio de carreras técnicas u obreros calificados”.
En este sentido, Clara Godínez, madre de uno de los alumnos que hoy cursan el último grado de la Secundaria, revela que aunque al principio deseaba ver llegar a su hijo al preuniversitario, hoy apoya su decisión de estudiar electricidad en uno de los politécnicos del territorio.
Ante estas aristas, solo queda continuar fortaleciendo la formación vocacional en las escuelas, para que los alumnos que están en noveno grado y sus familiares comprendan que la nueva estrategia para la continuidad de estudios no es mero capricho de nuestro sistema educacional, sino que estas medidas van en busca del avance económico y social del país, y por ende, la formación de valores en los niños y adolescentes.


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