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Miércoles, 08 de Febrero de 2012 10:12 |
Lilieth Domínguez Quevedo
Investigadores cubanos realizan estudios de paleosismología en la falla Pinar, ubicada en las provincias de Pinar del Río y Artemisa, con el fin de conocer el escenario sismotectónico y evaluar el periodo de recurrencia entre terremotos en esa zona.
José Alejandro Zapata, coordinador del proyecto y experto del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS), explicó a la Agencia Cubana de Noticias: "Identificar la actividad sísmica pasada de esa zona permitirá valorar el peligro actual que representa un sismo de gran intensidad para el desarrollo social y económico allí". La región objeto de estudio abarca desde el oeste occidental hasta el oeste de Playa Baracoa.
"Conocedores del tema han llegado al convencimiento de que, para prevenir un terremoto, es necesario identificar con precisión la fuente y determinar cuál es su dinámica -precisó Zapata- por lo cual buscamos evidencias de eventos pasados que hayan dejado sus huellas para definir el año de ocurrencia y evaluar los posibles periodos de recurrencia".
"Desde la acción geodinámica en la provincia de Pinar del Río -aún cuando es zona sísmica de baja actividad- se han reportado temblores de tierra de relativa importancia, con destaque en el más destructor ocurrido el 22 de enero de 1880, de magnitud seis en la escala de Richter", afirmó a la Agencia Cubana de Noticias Tomás Chuy, investigador del CENAIS.
De acuerdo con la información recopilada y evaluada, ese terremoto abarcó la parte extrema de la península de Yucatán; por el este fue reportado en Cienfuegos y por el sur en las ciudades de Nueva Gerona y Santa Fe, Isla de la Juventud; y al norte, se reportó en Cayo Hueso, La Florida.
"Como todos los temblores fuertes, el de San Cristóbal produjo numerosas réplicas perceptibles, de ellas pudieron consignarse 44, incluyendo de 6,0 grados de intensidad", subrayó el experto.
La descripción de este evento natural fuerte fue consignada por muchos cronistas de la época, quienes señalaron la importancia de los daños en el territorio pinareño y las afectaciones en una extensa zona de la región occidental del país.
Según cuentan, el movimiento fue percibido con más fuerza en la zona de San Cristóbal-Candelaria, en la que se reportaron pérdidas materiales de consideración, con daños no menos severos en Bahía Honda-Cabañas, donde gran parte de las edificaciones de los ingenios azucareros se afectaron estructuralmente.
Los grandes eventos telúricos -de magnitud superior a los seis grados- son capaces de dejar huellas como deformaciones en la superficie terrestre que permanecen durante largos períodos, y las cuales pueden ser reveladas mediante la paleosismología.
"De ahí que las investigaciones permitan la selección de los sitios para los trabajos de laboreo minero en las paredes de las trincheras, factible evaluación, mapeo, cartografía y definición de actos en profundidad y cambios laterales en las diferentes formaciones rocosas que aparezcan", subrayó el experto.
Liderados por el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas, participan en el proyecto prestigiosas instituciones cubanas como la Universidad de Pinar del Río, los institutos de Geofísica y Astronomía y de Geografía Tropical, entre otras. (Agencia Cubana de Noticias)
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