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despidieron
a quien
representa
un
símbolo
del
béisbol
cubano,
con su
modestia
característica
y la
entrega
total al
juego
que es
su vida.
A la
ceremonia
asistió
Teresa
Amarelle
Boue,
primera
secretaria
del
Partido
Comunista
de Cuba
en la
provincia
de Las
Tunas,
en la
cual
fueron
incontables
los
organismos
y las
organizaciones
que
entregaron
diplomas
y
obsequios
al
destacado
pelotero.
A
Urrutia
lo
nombraron
el
Señor de
los 400,
porque
durante
cuatro
campeonatos
de forma
consecutiva
ganó la
corona
se bateo
por
encima
de esa
astronómica
cifra,
un
record
único en
el
béisbol
del
mundo, y
que solo
tiene un
acercamiento
en las
Grandes
Ligas,
pues en
los años
20 del
pasado
siglo,
Ty Cobb
y Roger
Hornsby,
superaron
los 400
de
average
en un
par de
años
sucesivos,
en
campañas
de 154
encuentros,
pero no
superaron
los 469
logrados
por
Osmani
en 2004,
según
cuenta
el
colega
Jesús
Suárez Valmaña,
un
estudioso
del
mundo
beisbolero.
En otra
campaña
bateó
425,
aunque
fue
superado
por Michel
Enríquez,
con 447,
ganador
de la
corona.
Anteriormente,
Osmani
había
ganado
el
título
de bateo
del
Campeonato
cubano
de
béisbol
en 2001,
con 431
de
average,
en 2002,
con 408
y en
2003,
con 421.
Después
de su
astronómico
469 del
2004,
fue
nuevamente
monarca
de los
bateadores
cubanos
en 2005,
con 385
y en
2007,
con 371,
para
lograr
seis
títulos
de
bateo,
cinco de forma
consecutiva,
otra
hazaña
inigualable
hasta el
momento.
A esto
hay que
sumarle
que en
dos de
esas
campañas
en
varios
momentos
del
campeonato
llegó a
los 500
de
average
o estuvo
cerca de
esa
cifra de
ensueño
casi a
mitad de
serie,
algo
verdaderamente
fabuloso.
También
fue muy
destacada
la
actuación
de
Osmani
en
eventos
internacionales,
porque
durante
muchos
años
integró
el
equipo
Cuba a
disímiles
campeonatos
como
Juegos
Olímpicos,
el
Primer
Clásico
Mundial,
Panamericanos,
Centroamericanos...,
en los
que
siempre
brilló
en el
cajón de
bateo
con 338
de
average
y 52
impulsadas, y
en la
defensa
del
jardín
derecho.
Osmani
Urrutia
Ramírez
nació el
el 29 de
junio de
1976 en
un
recóndito
lugar
conocido
como
Macagua
8, en el
sureño
municipio
de
Jobabo,
en la
oriental
provincia
de Las
Tunas,
por lo
que hoy,
cuando
con solo
33 años
de edad,
diga
adiós al
deporte
activo,
lo hace
con la
etiqueta
de uno
de los
más
grandes
bateadores
de todos
los
tiempos,
pues en
16
series
nacionales
su
average
fue de
366, con
141 jonrones
y más de
740
carreras
impulsadas.
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