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Ramírez,
quien
vistiendo
la
camiseta
del
equipo
de su
provincia
natal en
la
temporada
2000-2001,
durante
la
edición
40 del
campeonato,
logró
por
primera
vez en
su vida
la
hazaña
de
promediar
sobre
los 400
de
average
(432) y
titularse
líder de
bateo en
un
evento
plagado
de
excelentes
toleteros.
No se
conformó
con eso
y
repitió
la
proeza
en los
tres
años
siguientes,
con
promedios
de 408,
421 y
469,
(este
último
récord
absoluto
en la
pelota
de la
Isla),
hombrada
no
conseguida
jamás
por
ningún
otro
pelotero
en una
liga
organizada,
y que le
hizo
merecedor
del
apelativo
Señor
de los
400.
Como si
esto
fuera
poco,
alcanzó
por
quinto
año
consecutivo
el
liderato
de bateo
en la
serie
número
44,
aunque
en esta
ocasión
con 385,
un
average
también
astronómico.
Esa
meteórica
carrera
hacia el
estrellato
continuó
en la
temporada
45, en
la cual
volvió a
conectar
para
promedio
de 425,
aunque
no ganó
el
liderato,
que
recayó
esta vez
en otro
“fuera
de
serie”
de la
pelota
cubana,
Michel
Enríquez,
con 447.
Sin
embargo,
volvió a
ser
líder de
los
bateadores
en la
campaña
número
46, con
average
de 371,
éxito
que
alcanzaba
por
sexta
vez,
único
pelotero
en
lograrlo
en las
series
nacionales.
La
historia
activa
de este
fabuloso
bateador
concluyó
a
principios
del
presente
2009,
cuando
durante
la serie
48
decidió
retirarse,
luego de
jugar en
16
campeonatos
en los
que
logró un
promedio
al bate
de 366,
sólo
inferior
al 368
de otras
dos
glorias
de la
pelota
en la
Isla,
Omar
Linares
y Michel
Enríquez,
este
último
aún en
plena
actividad,
aunque
con
menos
series
que
Osmani y
Omar.
Cuando
este
jueves
19 de
noviembre
el
estelar
toletero
de Las
Tunas
diga
oficialmente
adiós al
deporte
activo,
ante su
público
en el
estadio
Julio
Antonio
Mella,
no sólo
se
estará
retirando
uno de
los más
grandes
bateadores
de todos
los
tiempos
en la
pelota
cubana.
Se
estará
retirando,
además,
un
hombre
que
también
hizo
historia
con el
equipo
Cuba en
varios
campeonatos
centroamericanos,
panamericanos
y
mundiales,
a los
que se
añade
una
meritoria
actuación
en la
Olimpiada
de
Atenas-2004.
En
eventos
de gran
envergadura,
entre
ellos la
Copa del
Mundo
del
2003, la
Olimpiada
de
Atenas
(2004) y
el
Primer
Clásico
Mundial
de
Béisbol
(2006)
compiló
en
general
un
average
de 345,
sólo
superado
dentro
de la
escuadra
nacional
cubana
por
otros
dos
fenomenales
bateadores
como son
Michel
Enríquez
(358) y
Frederich
Cepeda
(349).
Con el
retiro
de
Osmani
Urrutia,
en
nuestro
modesto
criterio
anticipado,
pues
sólo
tiene 33
años,
los
equipos
de Las
Tunas y
Cuba
despiden
a un
gran
bateador
que deja
una
estela
de
popularidad
entre
los
millones
de
aficionados
al mayor
pasatiempo
nacional.
No en
balde,
al
sobrenombre
de
“Señor
de los
400” un
federativo
de las
llamadas
Ligas
Mayores
le había
agregado
el de
“Out
Imposible”
de la
pelota
cubana.
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