Después
de siete años el alegato de Fernando se confirma
15
de noviembre 2008,
8:19 am
Ángel Rodríguez Álvarez
Servicio
Especial de la
Agencia Cubana de Noticias
El 18 de
diciembre del 2001, Fernando González Llort, uno
de los Cinco cubanos injustamente encarcelados,
y virtualmente secuestrados en cárceles
norteamericanas por luchar contra el terrorismo,
presentó su Alegato de defensa en la vista de
sentencia, juicio en el cual fue condenado a 19
años de prisión.
Se trata de un
profesional brillante, graduado con diploma de
oro en 1987 como Licenciado en Relaciones
Políticas Internacionales en el Instituto
Superior de esa especialidad quien, bajo el
seudónimo de Rubén Campa, infiltró a grupos
terroristas de extrema derecha que actúan
libremente en Miami contra el pueblo cubano.
El resultado de
esa misión fue altruista y humanitario. Nadie
podrá calcular cuántas vidas fueron salvadas
entre la población de la Isla y en los propios
Estados Unidos, gracias a las informaciones
ofrecidas a su gobierno sobre planes de
atentados que incluían entre sus objetivos a
líneas aéreas latinoamericanas procedentes de
aeropuertos estadounidenses.
Jamás actuó
Fernando, como tampoco Antonio Guerrero, René
González, Ramón Labañino y Gerardo Hernández,
contra los intereses relacionados con la
seguridad nacional de Estados Unidos, cargo
imputado al grupo y que no fue probado pese a
las manipulaciones de la fiscalía durante el
dilatado juicio celebrado en Miami.
Todos los
expertos no contaminados con el ambiente
anticubano de la ciudad floridana ni con la
política contra Cuba del gobierno de George W.
Bush, que estudiaron el caso pormenorizadamente,
han arribado a conclusiones totalmente
favorables para los acusados.
Tal es el caso
del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre
Detenciones Arbitrarias, que el 27 de mayo del
2001 emitió una declaración al respecto.
También
Asociaciones de Juristas norteamericanas e
internacionales, presentes en distintos momentos
del proceso, se han pronunciado a favor de los
Cinco, a lo cual se suma el dictamen de 93
páginas del Tribunal de tres jueces del Onceno
Distrito de la Corte de Apelaciones de Atlanta,
el cual revisó la causa durante un año y emitió
su veredicto el nueve de agosto del 2001,
decisión que después fue notificada.
Fernando lo
adelantó en su Alegato cuando dijo: "Yo pensé
que la fiscalía vendría hoy a esta sala a
solicitar para mí una sentencia de un año de
probatoria. Después de todo, eso fue lo que esta
misma fiscalía le ofreció al señor Frómeta
cuando este le compró a un agente encubierto del
gobierno un misil Stinger, explosivos C-4,
granadas y otros armamentos. No importa que el
señor Frómeta le hubiera confesado al propio
agente encubierto sus intenciones y el uso
asesino e inescrupuloso que haría de esos
materiales.
"Después
recapacité y me di cuanta de que esperar ese
mismo tratamiento por parte de la fiscalía hacia
mí era algo ilusorio, pues yo soy cubano de
allá, de la Isla, y eso implica que al acusarme
entran a jugar consideraciones como la
ignorancia de lo que es Cuba realmente, el odio
y la irracionalidad contra mi país, estimulados
por un sector extremista que controla lo que se
dice aquí sobre Cuba y se encarga de silenciar
cualquier otra opinión más racional. "
Hasta ahora ha
sido un proceso alejado de los principios éticos
y los preceptos jurídicos, extremadamente
politizado. Lo que puede y debe hacerse hasta
que el Tribunal Supremo de Estados Unidos decida
acerca de su revisión, es continuar luchando
para que la opinión pública del mundo, y en
particular la norteamericana, conozca la verdad
y presione y exija para hacer justicia.
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