|
repensar las más elementales
maneras de saludo y de
interrelación cotidiana y
los de la oriental provincia
de Las Tunas no quedan atrás
en lo que a nuevas formas y
estilos de comunicación se
refiere.
Ya muchos parecen sumarse a
la corriente de los “cero
besos, nada de apretones
desmedidos y tampoco estar
por mucho tiempo en locales
cerrados” que promueven los
directivos de salud pública
en todos los espacios que
pueden volver tribuna,
especialmente por aquello de
que “esta batalla no se gana
en terapia intensiva, sino
en las áreas de atención
primaria y en la
responsabilidad de cada
cual”.
De ahí que te encuentres hoy
día en las calles de esta
ciudad a personas como Cacha
y Beatriz, que ya decidieron
restringir hasta las visitas
que llegan a su casa y las
salidas a actividades con
grupos de amigos, y esto,
porque cuando se habla de
“epidemia”, algunos parecen
olvidar que son la influenza
y la neumonía, esta última
la cuarta causa de muerte en
el territorio desde hace
mucho, cuando el AH1N1
estaba lejos de ser noticia.
Claro, en tiempos de virus
intenso, como los actuales,
precaver es mejor que
lamentar y cada cual hace lo
que le toca para verse lejos
de todo lo que afecte su
salud; sin embargo, la labor
de las autoridades
sanitarias es medular para
que el engranaje contra la
influenza, activado en Cuba
desde el 27 de abril de este
año cuando se dieron las
primeras indicaciones
oficiales ante la entonces
posible entrada de la
afección, se arraigue y
fructifique.
Y por eso, junto a “la
responsabilidad de cada
cual” se aúnan los esfuerzos
de diversos organismos del
Estado como la Empresa de
Comunales, para la limpieza
de los espacios públicos y
la higiene de los distintos
entornos del territorio; la
de Acueducto y
Alcantarillado, para
controlar el vertimiento de
las aguas y las
organizaciones de masas del
país y su importante labor
“cara a cara” desde cada
pedacito de Cuba.
En los centros hospitalarios
son garantía los equipos de
ventilación para los
ingresados de esta dolencia;
los nasobucos, también para
los acompañantes; los
equipos de Rayos X y todo lo
que dé al trate con una
atención más integral,
además de las costosas
medicinas que requiere la
atención de este virus y que
se mantienen en las manos de
las autoridades sanitarias
para ser distribuidos en
cada caso que lo requiera.
También se prepara cada día
más al personal de salud, se
atienden las salas de
aislamiento, los salones de
parto y de terapia y se
pesquisa constantemente,
especialmente en las
escuelas en todos los
niveles de enseñanza.
Aprender a vivir con AH1N1
alrededor del globo es ya un
mal necesario para todos los
cubanos y estar en medio de
esta segunda ola de la
enfermedad no deja de la
mano la prevención y el
control, tareas que son
responsabilidad directa de
unos cuantos pero en cuyos
resultados influye toda la
sociedad, para que Cacha y
Beatriz vuelvan a recibir
visitas y la existencia de
todos sea más plena.
|