Ser
o no ser
maestro
20
de
Enero
de 2010, 9:15 am
Iris Hernández
Rodríguez
neysi@enet.cu
Hay comunidades
donde el maestro
es una
autoridad, se le
consulta para la
toma de
decisiones,
influye en los
procesos del
lugar y se
convierte en un
paradigma para
cualquiera de
los pobladores.
Esto no es una
utopía. Se lo
gana a fuerza de
civismo, buena
conducta, ética
y
responsabilidad
en sus actos.
La pérdida de
esas normas, por
causas diversas,
y del lugar poco
atractivo donde
lo coloca una
parte de la
sociedad,
constituyen para
muchos las
razones de que
actualmente los
bachilleres
rehúsen estudiar
las carreras
pedagógicas.
Tampoco es un
fenómeno nuevo,
esos pretextos
se han ido
acumulando. Al
igual que el
déficit de
personal docente
en casi todos
los territorios
cubanos.
Para decirlo de
forma directa:
no se ha
cubierto la
necesidad de
profesores en
las escuelas y
las cifras de
jóvenes en las
universidades
pedagógicas
tampoco lo van a
resolver a corto
plazo. Quizás
huelga decirlo,
pero la
Educación es el
pilar
fundamental para
el sostén
espiritual de
cualquier
sociedad. Nadie
escatima la
importancia
invaluable de
esta labor.
Analizar ese
panorama pasaría
necesariamente
por el motivo
que tiene cada
uno de los
muchachos y
muchachas para
solicitar una
carrera,
recibirla y,
luego no
asumirla. “Para
responder a esto
se hace un
estudio,
continúa
Alberto, se
visita casa por
casa y sobresale
la desmotivación
para venir al
Pedagógico. En
parte se debe al
peso social, a
la presión de la
familia para que
escojan otra
opción”.
Dentro de la
incompleta
cobertura de
personal docente
en las escuelas
destacan las de
especialidades
de ciencias
exactas y, para
colmo de males,
también son las
que con mayor
frecuencia se
dejan de
matricular. A
diferencia de
las de Lenguas
Extranjeras, un
poco más
atractivas para
muchos.
El asesor de
ingreso en la
Vicerrectoría de
Pregrado va más
allá y asegura
que, al menos en
el caso de las
Ciencias
Exactas, la
causa de la
incompleta
incorporación a
las carreras se
debe también a
la tendencia
nacional de que
los bachilleres
se inclinan por
las materias de
Humanidades.
Una vez en el
camino
Cuando los
estudiantes
llegan a la
Universidad
Pedagógica, la
retención en el
centro no
siempre se
comporta según
lo esperado por
todos. El número
de graduados en
cada curso
escolar dista de
la cantidad
inicial de
quienes
matricularon
cinco años
atrás. Y hacia
este tema
también se
trabaja por
cambiar, con el
diseño de
actividades de
diversa índole
para la
adaptación de
los educandos de
nuevo ingreso al
régimen
universitario.
En la
Universidad
Pedagógica de la
oriental
provincia de Las
Tunas se trabaja
en un sitio Web
para ayudar en
la orientación
profesional de
los estudiantes
y aprovechar así
las
potencialidades
tecnológicas.
Además, se
seleccionaron
experimentados y
prestigiosos
docentes por
cada facultad
para contribuir
con charlas e
intercambios en
la vocación de
los educandos de
los
prepedagógicos.
En las escuelas
se dispone de la
reedición
actualizada del
libro ¿Qué voy a
estudiar? Y en
las unidades
militares donde
se acogen a los
futuros maestros
en el Servicio
Militar Activo,
los profesores
se empeñan en
elevar la
motivación por
este perfil.
Los resultados
científicos de
las
investigaciones
relacionadas con
estos temas en
la Maestría de
Amplio Acceso se
generalizan en
la base.
Todas estas
acciones buscan
un único fin:
que los
muchachos y
muchachas se
nutran de
conocimientos
cuando van a
elegir la
profesión del
futuro, pero
también que las
carreras
pedagógicas no
sigan siendo la
cenicienta en
las boletas y en
el pensamiento
de los
bachilleres.
Estas ideas no
son suficientes,
sobre todo
porque el
Ministerio de
Educación no
puede asumirlo
solo, falta el
aporte familiar
y comunitario.
Tampoco elegir
la Pedagogía
deberá ser
obligatorio.
Pero, un largo
camino siempre
comienza con el
primer paso.
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