¿Será el
primer amor?
14
de Febrero
de 2010,
9:00 am
Leydis María Labrador Herrera
(Estudiante de Periodismo)
cip237@cip.enet.cu
El corazón late
fuertemente, las pupilas de dilatan y los ojos
brillan como la mayor de las estrellas. Un pequeño
salto en el estómago indica que está cerca y el
cerebro ensaya inútilmente todo un discurso, porque
al acercarse solo sabe decirle: hola.
Por la noche la
almohada se convierte en confesora y las preguntas
afloran con una rapidez increíble: ¿qué me está
pasando?, ¿por qué me pongo así cuando se me acerca?
A veces las respuestas se vuelven confusas, y la
cabeza del inexperto adolescente da vueltas sin
sospechar, que ha llegado a su vida el primer amor.
Tal vez los amigos
mayores, los hermanos o solo mamá y papá, le han
ofrecido infinidad de conceptos y definiciones de lo
que ahora está sintiendo, pero en ese instante todo
desaparece. Por primera vez en la vida se duerme
despierto y sueña con los ojos abiertos.
Todos sus sentidos
están misteriosamente conectados a los de alguien
más, que se ha convertido en la guía perfecta dentro
de enrevesado laberinto de las emociones humanas.
Aunque quisiera gritar
a los cuatro vientos lo que siente, no puede hacerlo
porque todavía no lo entiende muy bien. En este
punto despiertan los temores: ¿se fijará en mí?,
¿sentirá lo mismo que yo? Lo que no sospecha es que
quizás la otra persona piensa lo mismo, pero el
miedo al fracaso lo detiene.
Por fin esa mañana se
levantó decidido a todo. Hoy confesará lo que
siente, ya es demasiado grande y empieza a sentir
que no le cabe en el pecho. La vio, pero sus
palabras desaparecieron, fue como si de repente
quedara mudo. Se siente fracasado, piensa que todo
está perdido, cuando ella se acerca y temerosa rosa
sus labios.
Ahora nada importa. No
saben si durará pero eso no les preocupa.Tal vez las
familias no están de acuerdo pero ellos prefieren no
pensar en eso. Ahora solo quieren estar juntos, el
mundo se resume a los dos. Al fin y al cabo es el
primer amor, ese que lleva consigo la locura ya la
inexperiencia, ese que es más ciego que ninguno,
pero es el más puro sobre la Tierra.
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