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de Alicia sobre la obra original de Marius Petipa, música de Piotr Ilich Ckaikovski y diseños de Salvador Fernández, que fue estrenada en 1890, en el teatro Marinski, de San Petesburgo, y que el Ballet Nacional de Cuba, desde el mismo año de su fundación incluyó fragmentos de la obra en su repertorio, y en 1974 Alicia creó una versión coreográfica del ballet completo, que luego llevó a la Ópera de París y al Teatro alla Scala de Milán. El fragmento de El Adagio de la Rosa, es una de las escenas más famosas de la obra.
Dionaea fue la tercera obra, con coreografía de Gustavo Herrera, música de Héctor Villa Lobos y diseños de Ricardo Reymena, la cual cuenta la historia de una planta carnívora, cuyos tentáculos móviles aprisionan a los insectos que a ella se acercan.
El clímax de la noche llegó cuando salió al escenario la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso, elegantemente vestida de rojo, bella y lozana en su eterna juventud de 90 años, con su sonrisa siempre inspirando al respeto y la admiración, acompañada de sus jóvenes bailarines y merecedora de largas ovaciones que parecían no terminar. Varias veces el telón se cerró y tuvo que abrirse nuevamente ante los aplausos del público que le regaló, en gesto recíproco por la excelsa presentación, miles de palmas en homenaje a su cumpleaños.
Como parte de la primera jornada del homenaje que se le rinde a la emblemática artista, se le había entregado las réplicas del Escudo de la Ciudad, y la Pluma francesa con que escribía Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé, el mayor poeta bucólico de Cuba.
La Réplica del Escudo de la Ciudad, es la máxima condecoración que entrega el órgano de Gobierno en Las Tunas a personalidades y colectivos cubanos y extranjeros, atendiendo a sus relevantes méritos, mientras la Réplica de la Pluma francesa de El Cucalambé, está instituida como símbolo de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en la provincia de Las Tunas.
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