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CMLL Radio Victoria, Las Tunas, Cuba,
jueves, 19 de noviembre de 2009
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Reflexiones del Compañero Fidel
La Revolución Bolivariana y la
Paz
19
de
Noviembre
de 2009, 6:00 am
Conozco bien a Chávez; nadie
como él sería más renuente a
derramar la sangre entre
venezolanos y colombianos, dos
pueblos tan hermanos como los
cubanos que viven en el este, el
centro y el extremo oeste de
nuestra Isla. No tengo otra
forma de expresar el grado de
hermandad que existe entre
venezolanos y colombianos.
La calumniosa imputación yanki
de que Chávez planea una guerra
contra la vecina Colombia llevó
a un influyente órgano de prensa
colombiano a publicar el pasado
domingo, 15 de noviembre, bajo
el título de “Tambores de
guerra”, un despectivo e
injurioso editorial contra el
Presidente venezolano, donde se
afirma entre otras cosas que
“Colombia debe tomar con toda
seriedad la que constituye la
más grave amenaza a su seguridad
en más de siete décadas pues
esta proviene de un Presidente
que, además, es de formación
militar…”
“La razón -prosigue- es que cada
vez son mayores las
posibilidades de una provocación
que puede ir desde un incidente
fronterizo hasta un ataque
contra instalaciones civiles o
militares en Colombia.”
Más adelante el editorial añade
como algo probable “…que Hugo
Chávez intensifique sus ataques
contra los ‘escuálidos’
-remoquete con el que identifica
a sus opositores-, y trate de
sacar del poder municipal o
regional a quienes lo
contradicen. Ya lo hizo con el
alcalde de Caracas… y ahora
quiere intentarlo con los
gobernadores de los estados
fronterizos con Colombia, que
rehúsan someterse a su férula…
Un choque con fuerzas
colombianas o la acusación de
que elementos paramilitares
planean acciones en territorio
venezolano puede ser la excusa
que necesita el régimen chavista
para suspender las garantías
constitucionales.”
Tales palabras sirven solo para
justificar los planes agresivos
de Estados Unidos y la burda
traición a su Patria de la
oligarquía y la
contrarrevolución en Venezuela.
Coincidiendo con la publicación
de ese editorial, el líder
bolivariano había escrito su
artículo semanal “Las líneas de
Chávez”, en el cual enjuicia la
impúdica concesión de siete
bases militares a Estados Unidos
en suelo de Colombia, un
territorio que posee 2 050
kilómetros de frontera con
Venezuela.
En ese artículo, el Presidente
de la República Bolivariana,
explicó con valentía y lucidez
su posición.
“…lo dije este viernes en el
acto por la paz y contra las
bases militares de Estados
Unidos en suelo colombiano:
estoy en la obligación de
llamarlos a todos y todas a
prepararnos para defender la
Patria de Bolívar, la Patria de
nuestros hijos. Si no lo
hiciera, estaría cometiendo un
acto de alta traición… Nuestra
Patria es hoy libre y la
defenderemos con la vida.
Venezuela nunca más volverá a
ser colonia de nadie: nunca más
estará de rodillas frente a
invasor o imperio alguno… el
gravísimo y trascendente
problema que tiene lugar en
Colombia no puede pasar
inadvertido por los gobiernos
latinoamericanos…”
Más adelante añade conceptos
importantes: “…todo el arsenal
bélico gringo, contemplado en el
acuerdo, responde al concepto de
operaciones extraterritoriales…
convierte al territorio
colombiano en un gigantesco
enclave militar yanki…, la mayor
amenaza contra la paz y la
seguridad de la región
suramericana y de toda Nuestra
América.”
“El acuerdo… impide que Colombia
pueda ofrecerle garantías de
seguridad y respeto a nadie: ni
siquiera a los colombianos y
colombianas. No puede ofrecerlas
un país que ha dejado de ser
soberano y que es instrumento
del ‘nuevo coloniaje’ que
avizorara nuestro Libertador.”
Chávez es un verdadero
revolucionario, pensador
profundo, sincero, valiente e
incansable trabajador. No llegó
al poder mediante un golpe de
Estado. Se sublevó contra la
represión y el genocidio de los
gobiernos neoliberales que
entregaron los enormes recursos
naturales de su país a Estados
Unidos. Sufrió prisión, maduró y
desarrolló sus ideas. No llegó
al poder a través de las armas a
pesar de su origen militar.
Tiene el gran mérito de haber
iniciado el difícil camino de
una Revolución social profunda
partiendo de la llamada
democracia representativa y la
más absoluta libertad de
expresión, cuando los más
poderosos recursos mediáticos
del país estaban y están en
manos de la oligarquía y al
servicio de los intereses del
imperio.
En solo 11 años, Venezuela logró
los más altos avances
educacionales y sociales
alcanzados por un país en el
mundo, a pesar del golpe de
Estado y los planes de
desestabilización y descrédito
impuestos por Estados Unidos.
El imperio no decretó un bloqueo
económico contra Venezuela -como
hizo con Cuba- tras el fracaso
de sus golpes sofisticados
contra el pueblo venezolano,
porque se habría bloqueado a sí
mismo dada su dependencia
energética del exterior, pero no
ha renunciado a su propósito de
liquidar el proceso bolivariano
y su generoso apoyo en recursos
petroleros a los países del
Caribe y Centroamérica, sus
amplias relaciones de
intercambio con Suramérica,
China, Rusia, y numerosos
Estados de Asia, África y
Europa. La Revolución
Bolivariana goza de simpatías en
amplios sectores de todos los
continentes. Duele especialmente
al imperio sus relaciones con
Cuba, después de un bloqueo
criminal contra nuestro país que
ha durado ya medio siglo. La
Venezuela de Bolívar y la Cuba
de Martí, a través del ALBA,
promueven nuevas formas de
relaciones e intercambios sobre
bases racionales y justas.
La Revolución Bolivariana ha
sido especialmente generosa con
los países del Caribe en
momentos sumamente graves de
crisis energética.
En la nueva etapa que vivimos,
la Revolución en Venezuela se
enfrenta a problemas enteramente
nuevos que no existían cuando,
hace casi exactamente 50 años,
triunfó en Cuba nuestra
Revolución.
El tráfico de drogas, el crimen
organizado, la violencia social
y el paramilitarismo, apenas
existían. En Estados Unidos no
había surgido todavía el enorme
mercado actual de drogas que el
capitalismo y la sociedad de
consumo han creado en ese país.
Para la Revolución, en Cuba no
significó un gran problema
combatir el tránsito de drogas e
impedir su introducción en la
producción y consumo de las
mismas.
Para México, Centroamérica y
Suramérica estos flagelos
significan hoy una creciente
tragedia que está lejos de haber
superado. Al intercambio
desigual, el proteccionismo y el
saqueo de sus recursos
naturales, se sumaron el tráfico
de drogas y la violencia del
crimen organizado que el
subdesarrollo, la pobreza, el
desempleo y el gigantesco
mercado de drogas de Estados
Unidos han creado en las
sociedades latinoamericanas. La
incapacidad de ese país imperial
y rico para impedir el tráfico y
consumo de drogas, dio lugar en
muchas partes de América Latina
al cultivo de plantas cuyos
valores como materia prima para
las drogas superaban muchas
veces el de los demás productos
agrícolas, creando gravísimos
problemas sociales y políticos.
Los paramilitares de Colombia
constituyen hoy la primera tropa
de choque del imperialismo para
combatir la Revolución
Bolivariana.
Por su origen militar,
precisamente, Chávez conoce que
la lucha contra el narcotráfico
es un vulgar pretexto de Estados
Unidos para justificar un
acuerdo militar que responde por
entero a la concepción
estratégica de Estados Unidos al
finalizar la guerra fría, para
extender su dominio del mundo.
Las bases aéreas, los medios,
los derechos operativos y la
impunidad total otorgada por
Colombia a militares y civiles
yankis en su territorio, no
tienen nada que ver con el
combate al cultivo, la
producción y el tráfico de
drogas. Este constituye hoy un
problema mundial; se extiende ya
no solo por los países de
Suramérica, sino también
comienza a extenderse al África
y otras áreas. Reina ya en
Afganistán, a pesar de la
presencia masiva de las tropas
yankis.
La droga no debe ser un pretexto
para establecer bases, invadir
países y llevar la violencia, la
guerra y el saqueo a los países
del Tercer Mundo. Es el peor
ambiente para sembrar virtudes
ciudadanas y llevar la
educación, la salud y el
desarrollo a otros pueblos.
Se engañan los que creen que
dividiendo a colombianos y
venezolanos tendrán éxito en sus
planes contrarrevolucionarios.
Muchos de los mejores y más
humildes trabajadores en
Venezuela son colombianos, y la
Revolución les ha llevado
educación, salud, empleo,
derecho a la ciudadanía y otros
beneficios para ellos y sus
seres más queridos. Juntos,
venezolanos y colombianos
defenderán la gran Patria del
Libertador de América; juntos
lucharán por la libertad y la
paz.
¡Los miles de médicos,
educadores y demás colaboradores
cubanos que cumplen sus deberes
internacionalistas en Venezuela
estarán junto a ellos!
Fidel Castro Ruz
Noviembre 18 de 2009
2 y 23 p.m.
(Tomado
de
CubaDebate)
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