Ulises
Espinosa
Núñez
Año 1956:
Santiago de Cuba se había sublevado el 30 de noviembre, los luchadores
clandestinos del Movimiento 26 de Julio contra la dictadura de Fulgencio
Batista en esa ciudad tomaron las armas y vistieron por primera vez el
uniforme verde olivo del Ejército Rebelde que habría de nacer dos días
después en playa Las Coloradas, de la actual provincia de Granma, que
precisamente era el nombre del yate en que 82 combatientes salieron de
México hacia la Isla, con el lema de ser Libres o Mártires.
Lo había jurado meses
antes en la capital azteca el joven líder Fidel Castro,
quien en 1953 encabezó el asalto a los cuarteles Moncada y
Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo,
respectivamente, acción revolucionaria que militarmente se
frustró, pero dio la clarinada a los cubanos de cual debía
ser la determinación futura, tras implantarse la dictadura
batistiana por un golpe de Estado el 10 de marzo de 1952.
Ese suceso condujo al
enjuiciamiento de los heroicos asaltantes, quienes después
de un amañado proceso judicial, fueron a presidio y meses
después amnistiados por una demanda popular que Batista
pretendió utilizar para aplicarle maquillaje a su gobierno
de facto; liberada, aquella juventud conocida como La
juventud del Centenario, tuvo que optar por el exilio.
Fidel preparó a los
futuros expedicionarios del Granma y decididos a liberar al
país partieron de Tuxpan el 25 de noviembre de 1956, para
desembarcar el 30, lo cual no fue posible debido a
imponderables presentados por una pésima situación
climatológica, una nave insuficiente en capacidad y poca
potencia de sus motores, además de la inexperiencia naval,
por lo cual tocan tierra el 2 de diciembre.
No obstante el segundo
desastre militar del bisoño ejército, ocurrido el cinco de
diciembre en Alegría de Pío, Fidel Castro y los remanentes
de sus tropas mantienen su empeño inicial de llegar a la
Sierra Maestra, lo cual logran y establecen su Comandancia
en el firme de la Cordillera de igual nombre, aunque desde
el principio el régimen castrense dio por muerto al jefe
guerrillero, para engañar a la opinión pública nacional e
internacional.
Días después, conocida
su presencia en las montañas, el general Batista indicó a su
Estado Mayor que, para restar apoyo y fuerza a los rebeldes,
y había que liquidar a los revolucionarios más
sobresalientes y peligrosos de Oriente, orden que acató a
pies juntilla el coronel Fermim Cowley Gallego, jefe del
Regimiento siete del norte de esa antigua provincia,
exactamente el territorio que abarcan las actuales
provincias de Holguín y Las Tunas.
Al efecto, Cowley
implementó la operación Regalito de Navidad, planificada y
ejecutada a partir del 25 de diciembre, con el asesinato de
destacados líderes antibatistianos, quienes procedentes de
diversas organizaciones políticas como el Partido Socialista
Popular, el Partido Ortodoxo, la Izquierda Auténtica, el
Directorio Estudiantil Universitario y otras, se habían
incorporado al Movimiento 26 de Julio, cuyo su máximo
dirigente era Fidel Castro.
Así es como en las
ciudades de Las Tunas, Holguín y varios de sus más
importantes poblados, 23 hombres fueron capturados en
lugares públicos, en fiestas, en tránsito a sus hogares o
dentro de ellos, llevados a lugares apartados para matarlos
con salvajes métodos de torturas, tratando de arrancarles
confesiones que delataran a compañeros de lucha; es entonces
cuando el Regalito de Navidad se convierte en una orgía
política sangre que desde esa fecha se conoce como Las
Pascuas Sangrientas de 1956.
La lista de aquel
martirologio de la Patria fue compartida entre las dos
orientales provincias, Holguín perdió a 13 valiosos hijos, y
Las Tunas 10; ninguno inocente pues consecuentes con sus
ideas tomaron ejemplo en la actitud insurreccional de Fidel
y sus compañeros y lo siguieron al costo de sus vidas, y
fueron dignos al enfrentar la muerte por la vía expedita de
las herramientas fascistas del batistato, métodos que
habrían de aplicarse hasta no hace mucho por otras
dictaduras en América Latina.
Fueron los primeros
mártires de la Revolución Cubana tras Alegría de Pío, más el
pueblo no se amedrentó porque tras ellos otros 20 mil
cubanos morirían por la causa de la independencia y la
Libertad. Son esos muertos, cual sabia, los que alimentan el
espíritu de resistencia que en 49 años este pueblo levanta
como valladar ante las agresiones, bloqueo y amenazas de los
gobiernos de los Estados Unidos; ese es el secreto por el
cual Cuba está de pié.