Pedro el Rubio y su hermosa vida de campo
Pedro es un hombre inquieto y carismático que cada día goza de su campo. (FOTO del autor).

Pedro y su hermosa vida de campo

Las Tunas.- Pedro Antonio Rubio Tristá es un ganadero de la Cooperativa de Créditos y Servicios Josué País, que cada día se levanta mucho antes de que salga el sol para ordeñar sus vacas, y termina la faena diaria cuando ya está oscureciendo.

El pasado año entregó a la industria láctea más de 15 mil 454 litros de leche y en el actual 2020 la cifra disminuirá porque ha sido un año muy difícil; no obstante, sobrepasará los 13 mil litros cuando concluya diciembre.

«Trabajo para garantizar ese alimento, principalmente a los niños , y eso me llena de satisfacción. Hay que sacrificarse mucho, no tenemos libres ni los domingos, pero esta labor me hace feliz ,  y aunque solo cumplimos con lo que nos toca, considero que es importante.

«Para ser un buen ganadero hay que sentir mucho amor. No podemos levantarnos de mala gana a ordeñar las vacas. A los animales debemos tratarlos como si fueran familia; si no tratas con cariño a la vaca no te da leche», afirma.

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A pesar de ser un productor de leche, para Pedro Antonio resulta imprescindible incorporarse a la cría de carneros y otros animales, y dedicar parte de sus tierras a la producción de viandas y hortalizas.

«No se puede descuidar el autoconsumo familiar. Yo dispongo de bueyes, carretones y caballos. En mi finca no falta el plátano (macho y burro), la yuca… No se concibe que un campesino no tenga alimento para ofrecer a la familia y a sus animales.

«Hay que asegurar la comida para la sequía, sembrar caña, forraje, plantas proteicas, poner el pecho y ser muy sacrificado, y alimentar a las reses. También creo que los campesinos debemos saber de genética; no puede ser que poseas una vaca cebú y no conozcas que hay que montarla con un toro tres cuartos siboney, genéticamente bueno. Es cierto que no existen condiciones materiales, pero urge producir, a pesar de las adversidades y el bloqueo de los Estados Unidos»..

Este campesino fue directivo de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños y presidente de la cooperativa Josué País por más de 10 años, y cuando mira hacia atrás siente gozo por todo lo logrado, pero sobre todo, crece su deseo de seguir aportando a la sociedad con su quehacer.

Como ingeniero agrónomo, Pedro Antonio cumplió misión en la República Bolivariana de Venezuela en 2015. Laboró en comunidades indígenas del estado de Bolívar, en los límites con Brasil y Guyana y en la ribera del río Orinoco, en medio de sus bosques y extensas llanuras, y las enormes montañas de cumbres chatas.

«Allá formé parte de un proyecto de la misión Guacaipuro. Enseñé a los nativos a sembrar tomate, tuve buen rendimiento en la cosecha de boniatos, y terminé como profesor, impartiendo conferencias. Fue una faena engorrosa, en condiciones difíciles y en medio de la selva; pasé malas noches, pero puse en alto el nombre de Las Tunas y de Cuba.

«Aquella fue una de las experiencias más grandes de mi vida. Es cierto que enseñé mucho, pero lo más importante fue todo lo que aprendí de esa nación. Siento orgullo por haber brindado mi aporte al pueblo de Bolívar y Hugo Chávez».

Pedro tiene cuatro hijos y tres nietos, y habla de su esposa con orgullo, porque «es mi mano derecha y la izquierda. Ella es todo para mí, juntos hemos formado una linda familia, y una finca que es nuestro gran paraíso», dice mientras ella, cerca de él, lo mira con ojos amorosos y una sonrisa pícara, dos cosas que a él lo hacen muy feliz.

El diálogo se desarrolla en las oficinas de la Cooperativa. Pedro anda apurado, en gestiones para su trabajo. Afuera, su carretón lo espera para regresar a casa. «Llámame al móvil, periodista, porque debes ir a la finca para que veas todo lo que tenemos», dice.

Se aleja raudo en su «carruaje» hacia esos caminos llenos de fango por las intensas lluvias que estos días han beneficiado a Barranca, una comunidad rural del municipio de Las Tunas. Allí Pedro, o Rubio, como también le dicen, tiene su cuartel general, en el que le gusta disfrutar de su familia, de los animales… de su vida en el campo,  esa que lo colma de felicidad.

/mga/

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