Inés y el banco: una unión para toda la vida
Inés le ha dedicado al trabajo bancario 50 años initerrumpidos. (FOTO/Rodolfo León Jiménez)

Inés y el banco: una unión para toda la vida

Inés desde pequeña tuvo un vínculo estrecho con los bancos pues su papá trabajaba en uno y la llevaba de vez en vez. Dice ella que nació en el departamento de contabilidad; y es que posiblemente sus primeros recuerdos estén atados al Banco Nacional de Cuba, devenido Banco de Crédito y Comercio (Bandec).

Pero a partir de los 16 años sus visitas no serían como aquellas marcadas por la curiosidad infantil. En ese entonces no imaginaba que 50 años después permanecería en el mismo sitio.

“Empecé en el banco por tal de no irme becada, mi papá, bancario de toda la vida, era administrador de la 202101 y me llevó a trabajar con él. Yo había visitado otras veces la institución por eso no me fue difícil comenzar, independientemente de que no tenía experiencia laboral.”

Desde esa época Inés Catalá Chelala se desempeña como auxiliar de contabilidad.

“Yo trabajo con todos los balances de la provincia. Cada información contable, que más tarde es enviada a la oficina central, la hago yo. Es mucha responsabilidad y se necesita serenidad para no cometer errores. Los primeros días del mes son agotadores porque casi todas las tareas vencen en la misma fecha”.

Cuando Inés comenzó a trabajar existían las máquinas de escribir y las de sumar eran manuales, “uno le daba manigueta y así funcionaban”, aclara esta mujer mientras un fragmento de recuerdo invade su memoria. “Ahora todo es computarizado, más sencillo. Pero en el momento del cambio de tecnologías, cuando debimos incorporar el sistema automatizado, nos preparamos en La Habana para poder impartir este conocimiento en todas las sucursales”.

Lo único que está en movimiento en un banco no es el dinero, ni las manos que con increíble agilidad lo manipulan. Quién iba a pensar hace medio siglo que hoy un equipo automatizado permitiría la extracción de nuestro efectivo. Inés debió aprender y desaprender muchos procederes: ser reticente al cambio sin dudas frenaría el avance de un centro como este. De ahí que ella cuente la historia de la forma más sencilla.

“A mí me encanta mi trabajo, 50 años en un mismo puesto no lo tiene todo el mundo. Imagínese que yo soy la primera en llegar diariamente”, responde cuando le pregunto por el orgullo que siente de saberse parte indisoluble del Bandec. Muchos han sido los reconocimientos que a lo largo de los años ha recibido, entre estos la condición de Vanguardia Laboral (otorgada por la Central de Trabajadores de Cuba) 12 veces consecutivas.

“Aquí todo está escrito en el Manual de Instrucción y procedimientos, por eso siempre incito a mis compañeros a que busquen y lean allí para que dominen su trabajo”. Inés es de esas personas a las que no se les escapa un detalle, de ahí que sea habitualmente el centro de muchas preguntas. Sus 50 años dedicados al banco la convierten en conocedora por excelencia  de su historia, esa que tanto tiempo después la mantiene fiel a la misma institución.

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