Che, el accidente frecuente de estar vivo
El Che pervive entre los cubanos, renace en cada batalla. (FOTO/Internet)
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Che, el accidente frecuente de estar vivo

En la Higuera, 52 años después todo parece responder a un propósito, su imagen está en cada sitio y una ruta con su nombre nos conduce hacia atrás en la historia y adelante en el futuro.

Para los habitantes del pueblo boliviano, es como un santo: San Ernesto de la Higuera y es también el mítico guerrillero que  el 8 de octubre de 1967 asesinaron e intentaron desaparecer en medio de la agreste geografía suramericana. Sin embargo – como diría el poeta- «el Che sigue bregando dulce y tenaz por la dicha del hombre».

El Comandante guerrillero está en todas partes, y no solo porque su emblemática imagen es un símbolo de la iconografía mundial; sino porque él mismo fue un modelo de hombre que pertenece al futuro y es hoy, periodista, médico, político, escritor, ideólogo, esencia de la Revolución y los cubanos.

De tiempo en tiempo, entra en campaña nuevamente y comanda su destacamento de combatientes que enseñan a leer, sanan, curan y multiplican la solidaridad en un mundo urgido de manos prestas a salvar y desafiar entuertos, como él  enseñó porque «la muerte del Che de ahora en adelante habrá que merecerla».

En octubre de 1997, en la ceremonia central por el XXX aniversario de la caída en combate del Che y sus compañeros, el líder de la Revolución Cubana expresó: «Ahora no está en La Higuera, pero está en todas partes, dondequiera que haya una causa justa que defender».

Y aquí, en Cuba, está. Los cubanos seguimos contando con el Che, el que nos mueve, nos impulsa y nos aproxima a lo mejor del ser humano y al revolucionario transformador, capaz de dar lo mejor de sí y de poner en cada obra grandes dosis de amor.

Como en octubre de 1967, las cumbres andinas rodean el paisaje de la Higuera; sólo que ahora la imagen de un hombre de boina, luz en la mirada y estrella en la frente señala los caminos de un mundo mejor y demuestra que «en el afanoso oficio de revolucionario junto a los accidentes frecuentes de la muerte» está, inevitablemente, el accidente frecuente de estar vivo, en la victoria, siempre.

/nre/

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