Acoso sobre ruedas
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Acoso sobre ruedas

La botella como denominamos al aventón los cubanos y especialmente las cubanas,  nos salva de las irregularidades del transporte. Cuando arranca el auto, arranca un episodio reiterado que puede convertirse en acoso.

Comienzan las preguntas, de lo general a lo particular. ¿Estudias o trabajas? ¿Dónde vives? ¿Tienes novio? Y cuando acaba el interrogatorio, comienzan las propuestas: te invito aquí o allá, te llevo a tu casa. Luego le llega el turno a los halagos, las miradas.

El timón tiene una especie de poder jerárquico que convierte a los choferes en cazadores al acecho, no importa qué tipo de chapa lleva.

¿Hasta qué punto estas conductas se han aceptado por la sociedad? ¿Qué piensan los conductores de estas actitudes? ¿Será que se ha creado un estereotipo equivocado de las mujeres que hacen señas?

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Del acoso en sus más variadas formas se ha hablado mucho. Se disfraza de zalamería y coqueteo en las calles, de machismo en la penumbra, incluso de generosidad y afecto en el marco familiar.

Sus víctimas pueden ser mujeres, niños, hombres. Muchas son las historias guardadas en lo más profundo de quienes prefieren silenciar recuerdos para borrar verdades. Pero están ahí. Quizás las miradas voraces, las propuestas indecorosas no transgredan físicamente la dignidad humana y resuelvan un problema inmediato, pero ¿hay justificación para transformar un acto de bondad en oportunismo? ¿Cuántas veces al día se repiten en nuestras carreteras las mismas preguntas, halagos, miradas? ¿Cuál es el límite de estos actos desapercibidos? ¿Terminan en la carretera?

A usted lo incentivo a la reflexión. Si tiene alguna experiencia o conoce de alguien que esté atravesando por un conflicto de este tipo compártala. Su opinión es importante. Yo soy Leydiana Leyva Romero y lo invito a un próximo debate Sin pelos en la lengua.

/mdn/

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6 comentarios

leydiana 7 septiembre, 2019 at 14:16

Hola Dayana, gracias por comentar. Así es, qué triste, ya me ha pasado que cuando digo que tengo novio (respuesta automática) me dejan antes o sea, se deshacen de mí. Algunos hasta me han dicho con alto ego: Mira que te conviene!!!!

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morena 6 agosto, 2019 at 11:03

Lo importante del tema está dado en el reconocimiento del error por parte de los conductores y en el resarcimiento de la falta ante la persona acosada pues para nada es una solución negar la botella a quienes la solicitan de manera sana, a quienes lo hacen por una necesidad, porque finalmente tenemos el derecho a equivocarnos pero a enmedar nuestros errores tambien,nunca es tarde.

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BDAM 5 agosto, 2019 at 11:28

Hacen mucha falta más de un Nicanor O´Donnell.

Respuesta
leydiana 7 septiembre, 2019 at 14:18

Lo creo!!! Gracias por comentario. Proponga trabajos que le daremos seguimiento.

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Pedro 28 julio, 2019 at 9:01

Es un triste fenómeno en nuestra sociedad, pero lo que no saben quienes hacen este tipo de acciones (no todos los choferes) es que detrás de su comportamiento acosador, hay carencias personológicas, manifestaciones de inferioridad, ansias de poder, deseos de reconocimiento social y hasta problemas de discriminación porque muchos de ellos recogen sólo aquellas mujeres o muchachas jóvenes, atractivas. Jamás se detienen a recoger una anciana, un discapacitado o una embarazada, esto también demuestra sus carencias como ser humano. Creer que por manejar un caro (sin importar la chapa, como expresa la periodista), ya pueden tener lo que desean, realmente son dignos de lástima y de pena. El ser humano vale por sus valores, por su intelecto, por su aporte a la sociedad, jamás por las cosas materiales que posee o por el carro que maneja.

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Dayana 25 julio, 2019 at 11:51

Pero lo más triste es que cuando rechazas a alguno, al otro día no te recogen. Es una señal clara de sus intenciones.

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