El machete cubano, temible arma de combate
Historia

El machete cubano, temible arma de combate

Las Tunas.- Incapaces de entender el significado de aquel grito de ¡Al machete!, los soldados españoles fueron sorprendidos por un grupo de insurrectos que desafiaron el poder de las balas y se lanzaron como leones  contra ellos.

Era el caluroso mediodía del 4 de noviembre de 1868, y las dos columnas marchaban hacia Bayamo bajo el sol abrazador al mando del coronel Demetrio Quirós Weyler,  para recuperar la ciudad.

El general Donato Mármol, cumpliendo la orden de Carlos Manuel de Céspedes de impedir el avance del enemigo, puso su confianza en Máximo Gómez, aquel dominicano que había renunciado a sus grados en el Ejército Español para unirse a los insurrectos.

Mostrando sus dotes de militar de profesión, Gómez prepara la emboscada cerca del poblado de Baire, en el lugar conocido como Tienda del Pino.

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Acostumbrados a las técnicas de una guerra regular, los ibéricos estupefactos ante la horda de mambises que desafiaban las balas armados solo de machetes, no lograron reponerse y más de la tercera parte de la tropa quedó fuera de combate.

La hazaña le valió a Gómez los grados de General del Ejército Libertador y su fama de corajudo, gran estratega militar y experto en la guerra de guerrillas se extendió por toda Cuba.

Aunque ya había sido empleado con gran efectividad por Pepe Antonio en 1762 durante la toma de La Habana por los ingleses, la primera carga al machete durante la Guerra de los Diez Años, convirtió la sencilla herramienta de trabajo en símbolo de cubanía y en el arma de combate más temible para el enemigo, notoriedad que se consolidó a lo largo de los 150 años de lucha hasta la independencia.

/ymp/

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