Hacer por el bien colectivo, la gran dicha de Onelia  
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Hacer por el bien colectivo, la gran dicha de Onelia  

 Las Tunas.- Ser la jefa de uno de los sitios donde más complejo se torna hoy atender a la población, es para Onelia Vargas Tamayo además de un reto, una dicha.

En un departamento de la primera planta de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) en esta ciudad se puede encontrar a esta fémina tunera, quien de lunes a viernes dedica su vida al bien colectivo.

Ahí las horas se le va volando por el ajetreo que le impone su cargo de responsable del área de atención al Contribuyente. «Casi recién graduada de Licenciada en Derecho y sin ninguna experiencia en esta labor de atender directamente el público, asumí el puesto hace seis años».

Desde su responsabilidad ofrece el asesoramiento sobre las últimas regulaciones para el trabajo no estatal y la aplicación de impuestos en el sector agropecuario.

¿Cómo puede desempeñar con éxito el trabajo?

«Nunca me he sentido sola, en todo momento cuento con la cooperación decisiva de dos especialistas del departamento Tamara y Baby, dos puntales para apoyar e integrar todo el trabajo.

«También la dirección de la ONAT nos apoya en todo, principalmente en la preparación constante con el más alto nivel mediante cursos, seminarios, talleres y otras formas en la provincia y en La Habana.

«Aquí nos preparamos con el estudio profundo de cada ley o resolución, pues este trabajo requiere de permanente superación y eso nosotras la tenemos garantizado». 

¿Es compleja la labor a partir de la diversidad de personas que llegan aquí?

«Ciertamente es muy difícil, no solo por la diversidad de contribuyentes que vienen sino por la variada y compleja información que buscan. También por lo dificultoso que resulta muchas veces convencerlos de las nuevas medidas, de la necesidad del pago de los impuestos  y otros aspectos.

«Pesa además el hecho de que la población todavía tiene poca cultura tributaria y el trabajo no estatal ha tenido muchos cambios. Pero por suerte siempre encontramos la manera sino de convencerla, al menos de ofrecerle una información clara y completa.

«Ello invariablemente genera cierta satisfacción en los clientes y a nosotras nos hace más llevadero el trabajo».

¿En qué concentra su empeño ahora la oficina que dirige?

«Siempre hay mucho quehacer pero justo ahora concentramos la labor en el pago del impuesto sobre la posesión y tenencia de transporte terrestre y embarcaciones.

«El período voluntario para pagarlo se ejecuta siempre desde el mes de enero hasta el 30 de septiembre, fecha del vencimiento para la liquidación de este tributo y todavía hay muchos contribuyentes en la provincia sin ejecutarlo. Ojala lo hagan a tiempo para que no tengan que pagar recargos ni multas», señala Onelia quien disfruta plenamente de su trabajo y comparte sus horas libres con las amistades, sus tres hijos, la lectura y la música.  

La ONAT es vista solamente para cobrar impuestos, poner recargos y multar a personas naturales y jurídicas que incumplen sus deberes. ¿Hasta qué punto eso afecta la labor en el departamento que atiende directamente a los contribuyentes?

«Si le dijera que no nos afecta le estaría mintiendo, pero sinceramente ese criterio que casi siempre viene de personas con desconocimiento del trabajo de la ONAT, nos lleva a valorar más nuestra labor que contribuye al beneficio de todos, al bienestar social,  es el destino final de cada tributo y por tanto de nuestro trabajo»

Ese gozo único de hacer por el bien colectivo trasciende el ámbito laboral para alcanzar toda la vida de Onelia más allá de las paredes de la ONAT de la provincia de Las Tunas.

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