Sentimientos encontrados
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Teresa Gallego Pérez es una de los 33 maestros ambulatorios  con que cuenta la provincia de Las Tunas
Sentimientos encontrados

Las Tunas.- Teresa Gallego Pérez es una de los 33 maestros ambulatorios  con que cuenta la provincia de Las Tunas para impartir clases a aquellos niños que por diversas razones no pueden asistir a las escuelas para recibir las materias.

Hace dos años asumió una labor doblemente difícil, pues atiende a tres pequeños que viven en las casas de Niños sin Amparo Familiar, de esta ciudad capital.

Precisamente con uno de sus alumnos, Emmanuel, un niño con lento aprendizaje por padecer de ataxia, Tiempo21 la sorprendió para homenajearla también por el Día del Educador que se celebra hoy 22 de diciembre.

¿Qué ha significado para usted asumir esta labor?

«Para mí ha sido todo un reto y algo muy importante porque no son niños comunes como los que vemos en el aula, pero ellos me hacen sentir bien porque siempre me motivan a querer darles más de lo que puedo, lo máximo».

¿Qué siente cuando ve a estos niños con necesidades educativas especiales esforzarse para responder a sus preguntas y asimilar los conocimientos que les imparte?

«Son muchos sentimientos encontrados porque a veces quisiera exigirles al mismo nivel que al resto de mis estudiantes, imagínese, los gajes del oficio, pero cuando ellos sonríen porque han aprendido algo nuevo, eso me emociona, me conmueve y me alegra.

«A veces es muy triste ver a estos niños con deseos de aprender, limitados por alguna enfermedad o condición física, pero cuando se cuenta con un claustro de maestros y profesores como el de Las Tunas, se siente uno más aliviado, porque tienes el apoyo de todos, que es indispensable».

Lo más difícil en la labor de Teresa…

«En mis 48 años como maestra nunca había trabajado con niños con estas características, por eso me resultó un poco difícil asumir esta tarea, y lidiar con trastornos en la conducta, caprichos, gestos, dificultades propios de su condición médica y social.

«Pero hoy me siento halagada porque ellos me han hecho su familia, quizás no la de sangre, pero sí la que acompaña, educa y quiere».

Los maestros ambulatorios son fruto del afán del Estado cubano de no dejar a ningún niño desamparado, ávido de los conocimientos necesarios para su formación con vistas al futuro.

En la provincia de Las Tunas 123 niños no pueden ir a las diferentes instituciones educacionales, pero hasta el momento ninguno de ellos ha reportado la pérdida de alguna sesión de clases gracias al esfuerzo de educadores como Teresa, que en muchos casos no se apartan de sus labores habituales, sino que ponen todo su empeño en cada una de las tareas donde se les requiere.

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