Caricom-Cuba; solidaridad y cooperación sin fisuras en el Caribe
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Caricom-Cuba; solidaridad y cooperación sin fisuras en el Caribe

Caricom-Cuba; solidaridad y cooperación sin fisuras en el CaribeSt John’s.- El mar Caribe los enlaza, la historia los identifica y los innumerables desafíos comunes hacen que Cuba y sus vecinos más próximos rediseñen hoy un nuevo mapa de solidaridad y cooperación regional.

La visita de dos días a Antigua y Barbuda del presidente cubano, Raúl Castro, primero en la VI cumbre de su país con el organismo integrado por otras 14 naciones, y luego en actividades oficiales en este Estado, bastó para ratificar el vigor y las potencialidades de los nexos.

La unidad, como reivindicación, y la gratitud, como sentimiento, fueron la constante en las intervenciones durante la cumbre de Saint Mary, el 8 de diciembre, y en las conversaciones oficiales del jefe de Estado con el primer ministro antiguano, Gaston Browne, y con otros dignatarios regionales.

El sábado, al concluir la reunión en esta capital con Browne, los líderes cubano y antiguano emitieron una «Declaración de Solidaridad y Cooperación» entre sus gobiernos que presentó los 23 años de relaciones diplomáticas bilaterales como alta expresión de una historia compartida durante siglos.

Los jefes de los dos Gobiernos «acogieron con beneplácito los lazos de amistad y colaboración que ambas naciones han desarrollado y fortalecido» y «reafirmaron el inquebrantable compromiso de sus pueblos con su soberanía e independencia, así como con su absoluta determinación de salvaguardarlas».

Igualmente, «condenaron las actividades que atentan contra los derechos de sus estados y pueblos de participar plenamente en el sistema internacional, incluidos el comercio y las finanzas».

Browne y Raúl Castro destacaron la importancia de la preservación y consolidación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) «como mecanismo de coordinación política y promoción de la unidad e integración de nuestra región».

En ese sentido, subrayaron la importancia de sus esfuerzos dirigidos a la erradicación de la pobreza, el hambre y la desigualdad en sus Estados y entre ellos, y consideraron prioritario fortalecer la Celac «como foro de diálogo y actor político internacional que representa a la región».

Para Browne, recibir a Raúl Castro fue «una singular manifestación de nuestra admiración, respeto y gratitud al pueblo y gobierno de Cuba, … que, como ningún otro, ha establecido que los países del Caribe tienen derecho a existir y prosperar acorde a su propia voluntad, y no a la de los poderosos».

Al agasajar al visitante en la sede del Parlamento antiguano ante la Asamblea de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO), el joven gobernante enalteció la invariable solidaridad de la Revolución Cubana, particularmente en África y el Caribe.

«Yo no había nacido aun cuando el legendario Fidel Castro y este hombre (en alusión a Raúl) recuperaron a Cuba de una alianza opresiva de compañías extranjeras, rapaces y de un gobierno corrupto», rememoró.

Apenas tenía ocho años cuando el gobierno de (Fidel) Castro envió tropas para ayudar a Angola, mientras aquella nación africana se defendía de fuerzas determinadas a aniquilarla y los cubanos «combatieron a los ejércitos invasores del apartheid en Sudáfrica», prosiguió.

Tal como hizo en la cumbre con la Caricom, Raúl Castro correspondió a las expectativas de sus anfitriones alertándoles de que «hoy tenemos ante nosotros un nuevo y urgente desafío, de cuyo desenlace depende la supervivencia de la especie humana… y es hora de cerrar filas».

El enfrentamiento al cambio climático es una prioridad impostergable para toda la humanidad, especialmente para nuestros pueblos, que han sufrido en carne propia sus devastadores efectos, dijo al calificar de insuficientes los esfuerzos internacionales para detener y revertir el daño causado al Planeta.

Instó a «acometer acciones ambiciosas e inmediatas para detener el continuo deterioro de la Madre Tierra» y advirtió que «si no actuamos con urgencia», serán «letra inerte» los objetivos de la Convención Marco sobre el Cambio Climático (1992) y «una quimera» el Acuerdo de París (2016) para revertir el calentamiento global.

En su opinión, «no puede permitirse que nuestros países resulten arrasados y sus ciudadanos se conviertan en víctimas, mientras persiste la irracionalidad de los patrones de producción y consumo de los países desarrollados, responsables históricos de la degradación del medio ambiente».

Valoró «imprescindible» promover un entorno internacional que favorezca el desarrollo de los países del Sur, y en particular de los pequeños estados insulares en desarrollo, e imperativo fortalecer las capacidades nacionales y colectivas para enfrentar fenómenos naturales y mitigar desastres.

Además, apeló a elevar de modo significativo la cooperación internacional y la transferencia de recursos, tecnologías y conocimientos hacia los países caribeños con el objetivo de fortalecer sus estrategias nacionales.

«Reafirmo hoy la voluntad inequívoca de Cuba de continuar compartiendo con los hermanos caribeños los beneficios de nuestras modestas realizaciones en materia de adaptación frente al cambio climático y en la reducción del riesgo de desastres. Lo asumimos como el deber que une a pueblos hermanos», indicó.

Asimismo, el presidente reiteró que «el Caribe siempre podrá contar con Cuba» y que en esas relaciones «preservaremos los principios de respeto y de solidaridad como valores esenciales».

Por su turno, el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, definió a Raúl Castro como «el comandante revolucionario (que) no ha sido sólo un continuador del invicto e incomparable Fidel, (sino que) ha engrandecido nuestro sentido de las inmensas posibilidades ante nosotros».

«La Cuba revolucionaria, Fidel y Raúl nos han enseñado a evitar la profanación del futuro, un futuro que nos pertenece si aceptamos que una manera mejor es siempre posible», sentenció el mandatario vicentino.

Al remarcar que «Cuba es y ha sido siempre parte de nuestra civilización caribeña», Gonsalves agradeció «todo lo que han hecho con nosotros y por nosotros» y remarcó que «el Caribe nos pertenece» y esos son los fundamentos que definen a Cuba y al resto del área, incluidos la Caricom y la OECO.

«Una cosa está clara, en la Caricom y en la OECO no permitiremos que políticos presidenciales en el sur de la Florida y los intereses geopolíticos del ala totalmente irracional del imperialismo moderno nos detenga o desvíe de consolidar y reforzar nuestras relaciones con Cuba», puntualizó. (Ulises Canales López/PL)

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