El paso de Fidel en mi memoria
Las Tunas

El paso de Fidel en mi memoria

El paso de Fidel en mi memoriaLas Tunas.- El almanaque señala 2 de diciembre y me palpita el corazón como si estuviera en 2016. Ese día no dormí, temblaba como si transcurriera en Cuba el invierno más frío jamás visto por los meteorólogos. A las 3:00 de la mañana me buscaron en mi casa, y solo me decían «todo va salir bien».

Apenas llevaba tres meses como periodista, y ninguna experiencia improvisando en una transmisión en vivo. Confieso que antes no había escuchado hablar de El Rincón, punto de la geografía de Las Tunas que limita con el municipio de Majibacoa; pero desde ese día, cada vez que paso por allí, me veo, en lo alto del transmisor de Radio Victoria, sudada, nerviosa, con grabadora y teléfono en mano, recibiendo a Fidel.

Mi intención no era verlo, porque no querría recordar a ese grande de la Historia convertido en cenizas, pero quería que él me viera, ahí, a su lado, como todo el pueblo que fue a acompañarlo en su efímero paso por la ciudad en el camino a su eterno descanso.


Cuando todo acabó, cuando me quedé detrás velando su retaguardia, respiré profundo y me eché a llorar. Fue la emoción, la impresión, el compromiso de saber que no podía equivocarme, que nada podía fallar, porque Cuba entera, aquellos que ya habían quedado atrás primero que yo, y también los que seguían en la espera de su llegada, me estaban escuchando.

Todo salió bien, como me habían prometido mis compañeros de trabajo que trataban de consolar y tranquilizar a la novata, a la inexperta hasta aquel día, pero en lo más profundo de mí sentía esa ansiedad que da cuando piensas que podías haber hecho más, y que Fidel se merecía más.

El 2 de diciembre es una fecha que ya estaba en la Historia de Cuba como una de las imprescindibles para entender el proceso revolucionario, pero en mi «hit parade» personal ocupa el primer lugar de importancia sin dudas, porque no puedo hablar de quién soy, de mi formación profesional, si no cuento que formé parte del equipo de periodistas que le dio cobertura al recibimiento del cortejo fúnebre del Líder de la Revolución cubana.

Anécdotas es lo que me queda, rafagazos de una epopeya que otra vez lideró Fidel. Pasarán los años y todavía conservaré las palabras y los gestos que le dije antes de irse. No olvidaré que tuve que superar el miedo a la oscuridad y a la soledad en un lugar desconocido, pero me sentiré agradecida por las enseñanzas, por la experiencia…

 

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