Las Tunas, Cuba. Sábado 18 de Noviembre de 2017
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Mi novia y yo

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Mi novia y yo

Guillermo es feliz con lo que hace. (Tiempo21 /Foto Angeluis).

El reloj marca apenas las 5:00 de la mañana y Guillermo ya se prepara para trabajar. Solo una taza de café calma el ruidoso concierto que fluye del interior de su estómago. Escoba, rastrillo y machete en mano deviene el inicio de su jornada laboral.

Mientras la gran mayoría aún descansa, el sol sorprende a este cincuentenario barriendo el anfiteatro del parque José Martí, lugar emblemático para los pobladores del municipio de Jobabo, al sur de la provincia de Las Tunas.

Con la compañía del dulce trinar de las aves, el leve susurro del viento que choca contra los árboles del lugar, el fresco rocío que moja sus manos y botas, y los abuelitos enamorados de la vida, Guillermo Expósito recorre de un lado al otro el centro histórico de su terruño y sus áreas adyacentes, para rectificar su trabajo y verificar que no quede algo por hacer.

Hora y media más tarde ya comienzan los saludos de la gente que no puede dejar de admirar el resultado de su esfuerzo. Él, feliz, orgulloso de la responsabilidad que le han encargado, se detiene, sonríe, agradece los elogios, corresponde al saludo y continúa su faena.

Se dice un hombre moderno a pesar de su edad; no cree en los prejuicios de si esto le toca a las mujeres y aquello otro a los hombres. En fin, que nada le va a quitar la alegría de ser el responsable de mantener el cuidado y la belleza de su adorado parque.

«Un médico de la limpieza», así se autodefine, porque su deber social también genera higiene y por ende salud. Su experiencia acumulada en la labor le permite el presagio de los días lluviosos, pero en esas jornadas -incluso en esas jornadas-, bajo húmedas circunstancias, cuando el fangoso suelo entorpece su función y el fresco ambiente mañanero solo invita a seguir durmiendo, Guillermo no remolonea para levantarse de la cama e ir a cumplir con su labor.

Quizás le resulte difícil reconocer una pintura de Wifredo Lam, o no pueda identificar a Albert Einstein, tal vez anhela hoy volver el tiempo atrás para no desaprovechar su etapa estudiantil, pero la ausencia de esos conocimientos y de un título profesional de alguna de las universidades del país, no impiden que se exprese correctamente, con buen manejo de la gramática en sus frases, con mucha educación, aunque de forma sencilla, tal cual su manera de vestir.

Y en eso el reloj marca las 5:00 de la tarde. El trabajo llega a su fin. El hombre descansa, conversa un rato con un amigo o conocido, o con algunos de los vecinos de Jobabo que buscan en el parque la conexión con el mundo mediante la wifi.

Al día siguiente la historia se repite, pareciera no importar la monotonía, al contrario, lo enamora. «Mi única novia, la vida, y yo, no entendemos de requisitos para mantener la relación, solo nos conformamos con que yo le dé a ella el placer de mi compañía, y que ella me pague con la fuerza, la salud y la voluntad para seguir trabajando».

Vea entrevista en video

 

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Sobre Yaicelin Palma Tejas

Graduada de periodismo en la Universidad Ignacio Agramonte, de la provincia de Camaguey (2016). Atiende los temas de la educación. Desde pequeña le fascinaba ser maestra o periodista, pero se decidió por el Periodismo porque es la manera de expresar lo que siente y ayudar a mejorar su entorno desde su lugar. Le gustan las historias de vida para dar a conocer el mundo que cada persona lleva dentro. Es amante de la lectura, la poesía y el baile. Ha sido premiada en concursos del sector como el Nacional 26 de Julio. Es presidenta del Club Juvenil de la Prensa en Las Tunas. yaicelinpt@rvictoria.icrt.cu

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