Las Tunas, Cuba. Miércoles 22 de Noviembre de 2017
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El Estado cubano y los valores que defendemos

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El Estado cubano y los valores que defendemos
Cincuenta y nueve años de Revolución Cubana confirman la existencia de un pueblo con valores éticos que se transmiten de una generación a otra y contienen lo mejor de quienes lo dieron todo por legarnos un país libre, próspero y fecundo.

Construir la sociedad que hoy tenemos costó mucha sangre generosa derramada en la lucha contra la opresión y el crimen.

La mayoría de los héroes y mártires de la Revolución eran jóvenes con historias de vida ejemplares, caracterizados por su patriotismo, honestidad, respeto, valentía y fidelidad a la causa de los humildes.

Algunos ya no eran tan jóvenes, pero traían en el corazón el mismo ímpetu bravío que llamaba al combate por alcanzar la libertad de Cuba. Otros abandonaron las comodidades y el lujo para cambiarlos por el fusil.

En general, tenían el mismo sueño: construir una nueva sociedad donde la justicia ocupara el lugar que le corresponde, y cubanos y cubanas se enorgullecieran de ver una Patria sin yugo opresor, con oportunidades para todos por igual.

Aquel sueño se hizo realidad con el triunfo de la Revolución. La herencia de las ideas de Félix Varela, José Martí, y tantos otros que aportaron a lo largo de más cien años de lucha, se hizo luz aquel primero de enero e iluminó a un pueblo que comenzó a reivindicar sus valores siguiendo a su máximo líder, Fidel Castro Ruz.

Desde las primeras medidas tomadas por el gobierno revolucionario, el Estado tuvo en cuenta cultivar los valores éticos y morales que dieran continuidad a nuestras tradiciones.

El programa del Moncada, La historia me absolverá, se cumplía con su impronta de justicia y progreso para los trabajadores, campesinos y toda la sociedad.

La reforma integral de la enseñanza estuvo entre las primeras medidas dictadas por el nuevo gobierno, siempre bajo el precepto martiano: «El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento, y en la dirección de los sentimientos. Un pueblo instruido ama al trabajo y sabe sacar provecho de él. Un pueblo virtuoso vivirá más feliz y más rico que otro lleno de vicios y se defenderá mejor de otro ataque».

Un cambio tras otro, la sociedad se transformaba. Atrás quedaban la corrupción, el vicio, la discriminación… y cada triunfo del pueblo hacía más fuerte el proceso, a pesar de las constantes agresiones del enemigo del norte y de quienes desde dentro pensaron en destruir las conquistas de la Revolución.

El trabajo y el compromiso con la consolidación del sistema socialista, así como con los países hermanos de América Latina y el resto del mundo para quienes somos ejemplo, constituían a la vez un estímulo para forjar convicciones y valores propios del hombre nuevo, ese llamado a asegurar la paz del futuro.

Y en el empeño, la educación de los niños y jóvenes se convirtió en una vía de crear y fomentar los valores que necesita un proyecto como este.

Al respecto, el Comandante en Jefe sentenció: «Para mí educar es sembrar valores, inculcar y desarrollar sentimientos, transformar a las criaturas que vienen al mundo con imperativos de la naturaleza, muchas veces contradictorios con las virtudes que más apreciamos, como solidaridad, desprendimiento, valentía, fraternidad y otras».

Los años noventa del pasado siglo sumergieron a Cuba en un colapso económico como consecuencia del derrumbe del campo socialista y agravado por el recrudecimiento del bloqueo imperialista.

A las difíciles condiciones socioeconómicas que vivió el país durante el llamado Periodo especial, se sumó un resquebrajamiento de los valores característicos de este pueblo, y en esa coyuntura surgió el Programa director para el reforzamiento de valores fundamentales en la sociedad cubana actual, documento sin precedentes en la práctica y que tiene como basamento el concepto de Revolución expuesto por Fidel el primero de mayo del año 2000.

El programa considera fundamentales para su tratamiento los siguientes valores: dignidad, patriotismo, humanismo, solidaridad, responsabilidad, laboriosidad, honradez, honestidad y justicia. Esto no significa que se desestime la influencia educativa sobre otros que se corresponden con nuestra ideología y que juntos conforman el sistema que demanda la construcción de la sociedad socialista.

Las acciones sugeridas por el programa están encaminadas a luchar contra la indisciplina, la ilegalidad y la corrupción que se oponen al cultivo de los valores del socialismo, y profundizan en determinados aspectos esenciales como es la aplicación correcta de la política de cuadros que prediquen con su ejemplo y se conviertan en fieles veladores del respeto a los valores.

Sin embargo, poco o nada podrá lograrse si no se suman en este empeño todos los factores de la sociedad: organismos, organizaciones, instituciones civiles y militares que ejercen dentro de sus misiones diversas influencias educativas, pues de manera aislada no se obtendrá el efecto deseado.

De los días del Periodo especial quedan amargos recuerdos y una secuela natural de deformaciones de la conducta -sobre todo en las nuevas generaciones- en las que se trabaja sistemáticamente desde la familia, la escuela y la comunidad, aunque es saludable reconocer que ha habido un cambio favorable a partir del trabajo conjunto de los involucrados en esta tarea.

Pero, no es labor que se agote en un tiempo determinado, ni mucho menos en pocos meses o años: es esta una obra que debe cumplirse cada día y no acaba nunca, es un proceso continuo y complejo en el que debe ponerse compromiso y amor.

Decía nuestro Apóstol José Martí: «Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es preparar al hombre para la vida».

/cpn/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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