Las Tunas, Cuba. Lunes 20 de Noviembre de 2017
Home > Especiales > Lecturas > Isabel Borregos: «Camilo siempre fue mucho Camilo»

Isabel Borregos: «Camilo siempre fue mucho Camilo»

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Las Tunas.- Como seda blanca con pequeñas pinticas negras es la piel de Isabel Borregos. Sus ojos hundidos desprenden amor cuando recuerdan su pasado. Su cuerpo totalmente encorvado junto a aquel ímpetu al caminar parecía una percepción contradictoria.

Mi mirada la seguía mientras intentaba sentarse en aquel sillón para conversar. Luego me miró y con su voz entrecortada dijo: «Es que yo me pongo nerviosa para hablar, ni niña».

Escuche un reporte especial

Sentada frente a ella comprendí que no era una abuelita común. Tenía mucha historia que contar, y con sus 88 años hacía esfuerzos para retratar aquellos lejanos días cuando vivía en la finca Alejandrina Torres, situada en el poblado de Cayo Largo en las proximidades de Granma, y ayudaba a los barbudos que se escondían en la Sierra Maestra para hacer revolución en Cuba.

«Nosotras éramos un grupo de mujeres, que estábamos luchando con los guerreros; entonces le hacíamos la comida, le llenábamos la cantimplora de agua, a veces íbamos a dónde estaban ellos. También le lavábamos la ropa y la tirábamos en la hierba para que los aviones no la vieran, porque los aviones pasaban cerquita de la casa. Pero no temíamos, nosotras amábamos la Revolución para triunfar como triunfamos».

«La finca era de la familia de mi difunto esposo Cecilio Leyva Torres y allí hacíamos queso, que le dábamos de merienda con café. Siempre estábamos dispuestos, a la hora que fuera, para ayudarlos».

«Mi esposo, además, los guiaba por los caminos porque a veces no conocían la zona. Por allí pasaron seis columnas: pasó Hubert Matos, pasó Camilo y el Ché, entre otros».

¿Puede compartir algún recuerdo memorable?

«Me quedaron recuerdos muy lindos, muy lindos. Recuerdo una noche en que Camiloe estaba sentado con algo sobre las piernas, y me quedo mirándolo y le pregunto: ¿Usted es Camilo?, y me responde sonriente, como era él: Yo soy Camilo, y soy buen mozo.

«Entonces le alumbré la cara con un candil, que era lo que teníamos para alumbrarnos,  y vi el reflejo de la cara tan bella que tenía. Nunca más pude olvidar aquella sonrisa.

«Al Ché también lo vi, andaba en caballo una tarde y pasó por la casa, también hermoso, pero no conversamos. Mi esposo se relacionaba mejor con todos, pero ya se nos fue y no pudo contar».

Según sus vivencias, ¿cuáles fueron el peor y el mejor momento que vivieron en aquella etapa?

«La desaparición de Camilo. El pueblo amaba a Camilo. Aquello fue por lo peor que pasé en mi vida. Lo busqué por todas partes, por donde quiera. Todo el mundo lo buscaba. Todo el que sentía por la Revolución sufrió eso. Lo quería como a mi familia».

En aquel momento de la conversación la mirada de Isabel se perdió y fue a dar a algún lado, quizás a aquellas largas búsquedas o al recuerdo cercano de su sonrisa. Quisiera poder confirmarlo, pero creo que fue su momento de mayor lucidez. Aquella señora suspiró y dijo:

«Camilo… mucho Camilo».

¿Y el más feliz?

«Ah!! El triunfo de la Revolución. Eso fue muy feliz, por lo que tanto luchamos, triunfamos. Fidel nos decía: ahora es que tenemos que trabajar, ahora es que hay que seguir haciendo revolución».

/ymp/

Comente con nosotros en la página de Facebook y síganos en Twitter y Youtube

 

 

 

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Adialim López Morales

Adialim López Morales, graduada de periodismo en la Universidad de Camaguey «Ignacio Agramonte y Loynaz» en el 2017. Le gusta y se desempeña actualmente en el periodismo deportivo.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


tres + = 7