Las Tunas, Cuba. Domingo 19 de Noviembre de 2017
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Luchar contra Donald Trump, por un mundo de paz

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Luchar contra Donald Trump, por un mundo de paz y sin capitalismoApenas dos meses faltan para terminar el año 2017 y ya se puede afirmar que ha sido un calendario harto difícil en la arena internacional, y en particular para Estados Unidos, a partir de la toma de poder del presidente Donald Trump.

Fue en enero pasado cuando Trump llegó a la Casa Blanca, tras una campaña plagada de insultos, golpes bajos y trapos sacados al sol, en la cual destacaron las injurias del millonario a su contrincante Hillary Clinton y los escándalos suscitados por las actitudes machistas y misóginas del aspirante al puesto más alto del gobierno de la mayor potencia del mundo.

Pero, la democracia y las elecciones en Estados Unidos tienen esas características y ya no asombran a nadie. Si acaso sucede como con Trump, quien ha roto todas las expectativas  por sus discursos arrogantes, ofensivos, belicosos y fuera de lugar, y por malas decisiones que han de pesarle sobre todo al pueblo norteamericano que al final carga con el peso de sus controvertidas medidas.

Por solo citar algunas de las que más disensiones han despertado -no solo en el plano internacional sino en el propio pueblo estadounidense- recordemos que Trump arremetió desde muy temprano en su mandato contra la ley sanitaria Obamacare, aprovechando los resquicios que aquella dejaba y perjudicando en definitivas a los 20 millones de personas que tuvieron cobertura médica gracias a ella.

A pesar de las protestas y oposiciones en el Congreso, Trump firmó hace solo unas horas una orden ejecutiva diseñada para «aliviar» a los ciudadanos ante algunos requisitos de la reforma de salud promulgada en 2010 por su predecesor, Barack Obama.

Asimismo han sido cuestionadas otras medidas impuestas por el mandatario: la construcción del famoso muro que debe impedir el paso de inmigrantes desde México, la derogación del Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), y la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París.

Contra esta última, grandes ciudades y numerosos estados en la gran nación se rebelaron, y reforzaron su compromiso con las medidas de protección del medio ambiente. Alcaldes, gobernadores y legisladores estatales no tardaron en reaccionar contra la decisión presidencial y en anunciar más planes para reducir emisiones de gases de efecto invernadero y apuestas por las energías limpias, a pesar de que el Gobierno de Trump no seguirá esa línea.

Pero, el gobernante –no se sabe si por excéntrico, poco inteligente o loco- sigue empeñado en ser el centro de la atención rompiendo las reglas y con todo lo que huela a progreso y paz.

Por ejemplo, las relaciones Estados Unidos-Cuba se han deteriorado mucho en los últimos meses –con la anuencia de Trump, por supuesto- utilizando como pretexto el show sónico que pretende culpar a las autoridades cubanas de no proteger debidamente al personal de ese país destinado en su misión diplomática en la Isla.

El bloqueo económico comercial y financiero impuesto a Cuba también se ha recrudecido y para nada tiene síntomas de que pueda desaparecer en algún momento pese a la amplia condena internacional y dentro del propio Estados Unidos que provoca.

Sin dudas, Trump ha sido el presidente de peor reputación y mal carácter, el más racista y conservador –probado en la postura que adoptó al conocer lo sucedido en Charlottesville (Virginia)- pero además y por si fuera poco, el más guerrerista.

Su mandato ha estado permeado por el afán de aumentar el poderío militar de Estados Unidos y la presencia del ejército estadounidense en las más distantes regiones del planeta,además de patrocinar el fortalecimiento,la modernización del armamento de sus fuerzas y el «protagonismo» que asumen en la «lucha contra el terrorismo».

Las amenazas y chantajes, las burlas y ofensas han sido algunas de sus estrategias para amedrentar a sus enemigos probados –léase naciones que tienen algún interés para Estados Unidos, como Siria, Corea del Norte e Irán, por citar aquellas que han sufrido sus agresiones en los últimos días.

Recientemente, Trump la emprendió contra Irán en un discurso en el cual descertificó el pacto nuclear de esa nación con el G5+1 conocido como Plan Integral de Acción Conjunta, amenazó con enfrentar el programa de misiles balísticos iraní y calificó de terroristas al Cuerpo de Guardianes.

Esta actitud ha provocado una respuesta lógica: el país persa está decidido a reforzar su capacidad defensiva y a enfrentar el poderío estadounidense.

No en balde suceden hechos como estos, la cúpula militar de Estados Unidos los fabricantes de armas, los poderosos en cuestión, continúan enriqueciéndose con el juego a la guerra que se ha convertido en un divertimento cotidiano a despecho de las víctimas inocentes que genera.

Ahora aumenta el riesgo de entrar en una nueva crisis nuclear. Al respecto el editorial de este viernes del The New York Times precisa que no apoyar el acuerdo sería «ignorar la complejidad que caracteriza a la región» y no tener en cuenta la reelección del presidente moderado Hassan Rouhani. Finalmente acota:

«Sus amenazas de deshacerse del acuerdo nuclear están socavando la credibilidad de Estados Unidos como un socio negociador y debilitando la capacidad del país de liderar el mundo libre como lo ha hecho en los últimos 70 años».

The Washington Post y Financial Times también dedicaron sendos editoriales al tema: el primero sigue la misma línea crítica del anterior y califica de «locura peligrosa» no certificar el acuerdo nuclear.

En tanto el segundo valora que romper el acuerdo sería «una provocación innecesaria»  y se refiere a la posibilidad de que Irán retome su programa nuclear.

Pero, por si fuera poco, esta semana una nota del Departamento de Estado norteamericano anuncia la retirada de la nación norteña de la UNESCO, Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, retirada que se hará efectiva en diciembre de 2018, lo cual obedece a una supuesta parcialidad anti israelí en ese foro.

Voces autorizadas en la palestra internacional han comentado sobre el tema. Por ejemplo, el presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó que el primer mandatario norteamericano, Donald Trump, le da la espalda al multilateralismo, al retirar a Estados Unidos de la Unesco. Asimismo aseguró que al abandonar la organización, el jefe de la Casa Blanca confirma que prefiere la violencia de las armas y rehúye a la paz de los pueblos.

Así las cosas los medios de comunicación hacen trizas, al menos en su mayoría, al presidente norteamericano, que cada día encuentra mayor rechazo entre los mismos que votaron por él, lo abandonan sus correligionarios y algunos hasta se pronuncian por la destitución o impeachment, mientras los aliados de Estados Unidos en otros tiempos ahora lo dejan solo.

Lo peor en medio de la liza en que se ha convertido el mundo de la política es que un pequeño error puede producir la catástrofe: seguir los acontecimientos sin actuar; apoyar el desempeño de un insensato con pretensiones de dios omnipotente puede conducirnos a una guerra que lamentaríamos por sus graves consecuencias para la supervivencia de la especie humana y del planeta Tierra.

Pronunciarse en contra de los desmanes de Trump es solo el comienzo, la batalla debe ser muy larga y tenaz, e implica luchar conscientemente contra el sistema capitalista.

/mdn/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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