Opinión

Terrorismo: el lobo frente al espejo

Terrorismo: el lobo frente al espejo
La reciente masacre en Las Vegas, Estados Unidos, es una muestra del terrorismo de estos tiempos.

«¿Qué es el terrorismo?», preguntó la niña de unos aparentes seis años a su mamá cuando en espera del ómnibus escuchaba el murmullo y los comentarios en sus alrededores sobre los últimos acontecimientos acaecidos en Las Vegas, Estados Unidos.

En una búsqueda rápida de las palabras adecuadas para responder a su pequeña, la madre encontró el significado apropiado en muy pocos términos y concibió al terrorismo sencillamente como «algo que causa mucho miedo».

Aunque no dio detalles a su hija sobre las lamentables escenas que a veces se divisan en la televisión, infiero que aquella mujer debió pensar en las miles de víctimas que en la historia del planeta han sufrido las consecuencias de las acciones de sus semejantes.

A su extraordinaria disertación y en defensa de su respuesta escasa de palabras, la encuestada agregó que en la escuela los maestros le enseñarían el significado de terrorismo y cómo aprender a combatirlo, porque… «eso no es bueno».

La madre confía sin dudas en los métodos pedagógicos para que su hija conozca que Cuba ha sufrido por más de medio siglo la hostilidad estadounidense, política de Terrorismo de Estado iniciada poco después del primero de enero de 1959, cuando EE.UU. abrió las puertas a la pandilla de criminales, torturadores y malversadores que salieron de Cuba y fundaron su red en Miami, cuna y germen de la mafia terrorista anticubana.  

Lamentablemente, desde la época en que el modo de producción esclavista generó la explotación del hombre por el hombre y surgieron las clases sociales, el Homo sapiens comenzó a aspirar cada vez más al poder.

Ese interés fue en aumento y así creció la ambición de muchos por gobernar el mundo, aunque tuvieran que arrasar todo aquello que se les interpusiera en el camino, incluso el ser humano, porque «el fin justifica los medios».

A esta hora viene bien retomar las palabras de Fidel Castro en la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente convocada por la Organización de Naciones Unidas en Río de Janeiro, cuando afirmó como jefe del Estado cubano: «Una especie está en peligro de extinción: el hombre».

En comparación con la fecha del discurso ahora la sociedad internacional está más cerca de ese futuro que el líder de la Revolución Cubana vaticinó, y mientras sigan replicándose en el mundo hechos como el crimen de Barbados, los bombardeos a civiles o la reciente masacre de Las Vegas, y los actos terroristas como los que vivió la ciudad española de Barcelona en el mes de agosto, la especie humana estará cada vez más expuesta a su desaparición.

El imponente y acelerado cambio climático que se traduce en las elevadas temperaturas, la rápida disipación del hielo en el Ártico o en los glaciares de Suramérica, las concentraciones de dióxido de carbono y el calentamiento global, no es más que el efecto de las guerras y los atentados perpetrados por el hombre. De ahí que no haya otra víctima más vulnerable que su propio responsable.

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