Las Tunas, Cuba. Sábado 16 de Diciembre de 2017
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Fidel Castro y los CDR: 57 años haciendo Revolución

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Fidel Castro y los CDR: 57 años haciendo RevoluciónEs septiembre y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) en Cuba, celebran su cumpleaños 57.

El tiempo ha pasado de prisa, entre guardias a nivel de cuadra, limpieza y embellecimiento de calles y barrios, donaciones de sangre, recogida de materia prima… ahora todos conocen cuáles son las tareas priorizadas por la mayor organización de masas de la isla, y desde los más pequeños hasta los ancianos de casa colaboran cuando convoca el presidente en la base.

Allí, en el barrio, los miembros de la organización constituyen una gran familia con intereses comunes: la vigilancia revolucionaria es la prioridad, pero mantener un ambiente de unidad y bienestar en el colectivo también es importante; de esta forma las actividades programadas giran alrededor de los temas que fortalecen a la comunidad tanto como a la provincia y al país.

Así son nuestros CDR 57 años después. Así los concibió el máximo líder de la Revolución, Fidel Castro Ruz, en aquella ocasión inolvidable en que el pueblo vibrante de patriotismo escuchaba uno de sus esclarecedores discursos.

Fidel y el surgimiento de los CDR

Cuentan que aquella noche del 28 de septiembre de 1960, casi un millón de personas, congregadas frente al antiguo Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución, estaban pendientes de cada palabra que pronunciaba el entonces primer ministro, Fidel Castro, cuando se oyeron varias explosiones. La respuesta no se hizo esperar y contra todas las expectativas, los presentes respondieron con vivas a la Revolución, a su Comandante en Jefe, y entonaron las notas del Himno Nacional.

Pasión y efervescencia revolucionaria, patriotismo y valor, nada menos que eso podían expresar las indignadas voces, los puños levantados amenazando a la «gusanera»…

Entonces Fidel aseguró: «Vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva. Están jugando con el pueblo y no saben todavía quién es el pueblo; están jugando con el pueblo y no saben la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo».

Esa misma noche, al término del discurso, nacían los primeros Comités de Defensa de la Revolución, organización de masas que unificó a otras existentes hasta ese momento con objetivos afines.

Irrumpía en la vida del país una estructura aglutinadora y siempre presta a combatir al enemigo, interno o externo, oculto tras la apariencia de un buen vecino o bajo la forma de un vector que afecta la salud de todos.

No en vano Fidel visualizó aquella noche la principal tarea de los CDR: la defensa de la Patria se libró a partir de entonces en el barrio, donde se conoce al malhechor lo mismo que al enemigo pagado por la CIA.

En su alocución también llamó a no cometer el error de subestimar al enemigo imperialista, «sino conocerlo en su fuerza real, apreciarlo en su fuerza real, y hacer, por nuestra parte, lo necesario para salir victoriosos en esta batalla por la liberación de la patria».

Expresó además que «nos interesa el camino que conduzca a la victoria con el esfuerzo, con el trabajo, con el valor, con la inteligencia; saber en cada momento lo que están planeando y saber reaccionar en cada momento frente a sus planes como lo hemos hecho ahora mismo, denunciando la histeria que alrededor de la Base de Guantánamo están sembrando».

Por supuesto, sus enseñanzas fueron aprehendidas de inmediato. Seis meses y varios días después de su aparición en la palestra pública, los comités desarticularían a los elementos que pretendían servir de quinta columna a la brigada mercenaria derrotada en Playa Girón.

Tareas priorizadas por los CDR

La historia de estos años demuestra que en realidad, no ha habido desde aquella ocasión un acontecimiento significativo en Cuba en el cual los CDR no hayan tenido participación activa.

Su papel protagónico se debe sobre todo a la confianza que desde un inicio depositó Fidel en las masas -confianza bien ganada, pues cada tarea encargada ha sido un reto, pero también una victoria- Fidel creía en la entrega del pueblo a la causa de los humildes, y la construcción de la nueva sociedad requería de ese celo y cuidado para poder enfrentar las constantes agresiones -cada vez más frecuentes- que amenazaban con destruir el proceso revolucionario. 

Además de las tareas de la defensa de la Revolución y las conquistas del socialismo, los CDR han tenido, entre otros objetivos, la participación en la Campaña Nacional de Alfabetización, las vacunaciones contra la poliomielitis y otras enfermedades, igualmente, han brindado atención a la niñez, los ancianos, y a los procesos electorales del Poder Popular.

No se quedaron atrás cuando el pueblo libró la batalla por el regreso del niño Elián González y por la liberación de Los Cinco Héroes prisioneros en cárceles estadounidenses, la convocatoria y participación de los miembros de la organización en las movilizaciones populares desarrolladas en ambas campañas tuvieron un peso fundamental en sus resultados.

Asimismo, en el Sistema de la Defensa Civil, el CDR es un elemento vital en la salvaguarda del pueblo, participa en la evacuación de quienes lo necesitan y tras el paso de los huracanes, es el catalizador de la movilización popular para resarcir rápidamente los daños de esos destructivos fenómenos atmosféricos.

El 28 de septiembre de 1967, en multitudinario acto de masas en la Plaza de la Revolución, Fidel se refirió a la impronta de los CDR y resaltó:

«Nuestra Revolución y nuestro Partido tienen legítimo derecho a sentirse satisfechos, orgullosos, de esta institución. Y sabemos, porque nos lo ha enseñado la experiencia de estos años, que cada día se irá superando más y cada día el propio proceso revolucionario nos irá indicando cuán lejos se puede llegar con esta nueva forma de organización de masas».

Los CDR 57 años después

Cerca de ocho millones de ciudadanos, mayores de 14 años integran actualmente los Comités de Defensa de la Revolución. Una amplia representación de la sociedad cubana forma parte de sus filas: hombres, mujeres, jóvenes, adultos, ancianos, obreros y campesinos, profesionales.

Pero, la diversidad de su integración no implica inestabilidad o desunión; por el contrario, los cederistas mantienen sus principios y la adhesión a sus objetivos fundacionales, aun cuando más de cinco décadas dan cuenta de su labor.

Quizás hoy deban enfrentar nuevas tareas o actualizar métodos y estrategias de trabajo para incentivar la educación formal en la familia, apoyar las campañas antivectores, combatir las indisciplinas sociales y materializar las transformaciones necesarias de cara al escenario del país, inmerso en la actualización de su modelo económico.

Sin dudas, falta la presencia física, la sabiduría, experiencia y visión profética del comandante en jefe, Fidel Castro, circunstancia que no desanima a los cederistas, por el contrario, hoy crecen en los barrios en conciencia, entrega y fidelidad al legado de su creador.

Los CDR llegaron para quedarse, para hacer realidad los sueños de un pueblo en revolución.

/YMP/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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