Las Tunas, Cuba. Domingo 19 de Noviembre de 2017
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¿Piropos o insultos?

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¿Piropos o insultos?

Foto Kaloian Santos Cabrera

Asociados a la misma historia del hombre y al natural deseo de aproximarse al ser amado o a la persona que le resulta atractiva, los piropos han acompañado a los mortales en los bellos y a la vez azarosos caminos del amor y la pasión, y han sido expresión del fuerte poder de las palabras.

Las formas de galantear se han correspondido con los contextos, por lo cual resultaría hoy un poco altisonante escuchar las frases que se usaban en los años mozos de nuestros abuelos, y hasta en los de nuestros padres.

Estilos para piropear hay tantos como personas y sus caracteres; lo mismo hombres que mujeres, jóvenes y no tan jóvenes, han apelado a su imaginación y a las circunstancias para emanar de sus labios frases que muevan corazones e inspiren al menos una “miradita”.

El cubano, ser único e irrepetible de fértil imaginación, ha apostado a ocurrentes expresiones y ha demostrado que en cuestiones de piropear no hay esquemas, pero del elogio creativo y un tanto atrevido a la grosería y chabacanería, hay un buen trecho.

Si bien no solo los hombres usan al arte de piropear, debido a patrones machistas y por vergüenza muchas féminas se limitan a hacerlo, por lo que me refiero fundamentalmente a vulgaridades que he escuchado en boca de personas del sexo masculino, de diferentes edades, y que aunque están incorporados a la sociedad, con esa conducta lastran su espiritualidad.

No quisiera ni repetir los piropos, mejor dicho, insultos, esos que constituyen una violación del respeto necesario para dirigirse a otra persona, y que son motivados lo mismo por unas despampanantes curvas y glúteos femeninos que por un short cachetero, una blusa descotada o una licra de esas que parecen que hacen una “peculiar” radiografía.

Muchos alegan que esos provocativos modos de vestir -a los cuales se recurre incluso en inapropiados lugares y ocasiones-, incitan a las expresiones subidas de tono, pero nada justifica los improperios.

Algunos se molestan y acentúan sus “ingeniosas” frases ante la fémina que no mira ni responde a quien le silba en plena calle y le dirige palabras ofensivas, barbaridades hasta estampadas en los estribillos de temas de reggaetón, como ese en el cual el cantante, perdón, el ofensor, le dice a una chica que es \”una maldita\” y que él es “negro, feo, pero su asesino”.

Lastimosamente, he oído a algunos en la calle presentándose como tal para dirigirse a la persona del sexo opuesto; no pretendo desdeñar el tan discutido reggaetón, pero tampoco puedo dejar de reconocer que letras obscenas asociadas a ese género son empleadas en varias ocasiones para “piropear”.

Es lamentable que en una sociedad como la nuestra, en la que cada día se dirigen incontables esfuerzos a fomentar la educación y la cultura, se aprecien escenas tan feas, que derivan en acoso sexual y laceran el alma.

Por lo general, las mujeres que reciben esas fuertes palabras siguen su camino, tal vez tuerzan los ojos o repliquen al insultante, pero todo queda ahí, y se le atribuye, como he escuchado en no pocas ocasiones, a que “los tiempos están convulsos, y que se están perdiendo los valores”.

Violencia sexual no es únicamente la agresión corporal, lo es también la agresión en el plano moral, y esos “piropos” subidos de tono son una transgresión de los valores que nos enseñaron nuestros padres y abuelos, esos que en sus “buenos tiempos” lanzaban frases para la chica bonita que les pasaba por el lado, pero que le motivaban, al menos, una sonrisa.  (Leydis Tassé Magaña, ACN)

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Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

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