Constitución de Jimaguayú, consolidación de la unidad

En 1895 los independentistas cubanos retomaron las armas, en la lucha por liberar a Cuba de las garras de España. Aunque marcados por las diferencias políticas y el regionalismo de los principales jefes del Ejercito Libertador, el Partido Revolucionario cubano creado por José Martí, devenía baluarte para la aunar voluntades en tono de la causa común.

Los vastos campos camagüeyanos volvieron a ser protagonistas de la reunión de los líderes mambises convocados a la Asamblea Constituyente en Jimaguayú.

La Carta Magna se convertía en la tercera refrendada a lo largo de gesta independentista cubana y establecía un Consejo de Gobierno integrado por seis personas que aunaban los poderes ejecutivo y legislativo, y que no interfería al aparato militar.

Como presidente de la República en Armas fue elegido el camagüeyano Salvador Cisneros Betancourt y Bartolomé Masó ocupó la vicepresidencia. Las secretarías quedaron en manos de Carlos Roloff, Severo Pina Estrada, Santiago García Cañizares y Rafael Portuondo Tamayo.

Aprobada el 16 de septiembre de 1895, la Constitución de Jimaguayú, favoreció la organización de la Revolución continuadora de la Guerra de los Diez Años y convocaba a una nueva Asamblea Constituyente para dentro de dos años, si no se ganaba la guerra.

Además se encontraron formulas para superar las contradicciones en el mando civil-militar, y adoptaba el ordenamiento apropiado para las condiciones de la guerra.

Con la Constitución de Jimaguayú quedó establecido un Consejo de Gobierno con prerrogativas administrativas y legislativas, mientras proporcionaba plena autonomía al mando militar.

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