Jóvenes entre las dulces cañas (Tiempo21/Foto Angeluis)
(Tiempo21/Foto Angeluis)
Las Tunas

Jóvenes entre las dulces cañas

Jóvenes entre las dulces cañas  (Tiempo21/Foto Angeluis)
Mucha entrega y sacrificio de los trabajadores en el corte manual de la caña. (Tiempo21/Foto Angeluis)

El clima ayudó, hasta ahora, al crecimiento. Los campos muestran verdor y buenos rendimientos. Las lluvias producidas en el mes de julio y lo que va de agosto en Manatí, municipio que se encuentra en la parte noroeste de la provincia Las Tunas, contribuyen a que los cañaverales tengan un buen nivel de desarrollo.

También ayudan en el crecimiento de las plantas la renovación de los cañaverales con simientes jóvenes, y el empleo de una semilla de calidad lo que hace estimar buenos rendimientos finales, de ello está seguro Jorge Luis Secade Alcolea, quien dirige una brigada integrada en su mayoría por jóvenes que llegan a la Unidad Básica de Producción Cooperativa «Mario Cardet», dispuestos a ofrecer sus manos fuertes a los duros trabajos de la agricultura cañera.

Jóvenes entre las dulces cañas  (Tiempo21/Foto Angeluis)«Hay un buen control de malezas, a pesar de que el efecto de las recientes lluvias se nota en el estado óptimo de los cañaverales y en el de las malas hierbas que tradicionalmente lo acompañan, ya que el atraso en los programas de cultivos mecánicos o químicos por falta de condiciones de trabajo, conlleva a la existencia de lotes más enyerbados, si no se actúa de prisa antes del cierre de los cañaverales».

Sostiene este entendido en las atenciones culturales a las plantaciones cañeras que es preciso no dejar de vigilar los campos, porque si bien las lluvias son buenas en esta etapa para una buena germinación de los retoños cultivados en la primavera, también la humedad se convierte en condición favorable para el crecimiento de las malezas.

Pero no es ésta la única actividad que mantiene el ajetreo constante de los trabajadores de la cooperativa, la humedad también se aprovecha con creces para la resiembra de las cañas en los surcos que fueron afectados durante la extensa sequía, labor que bien sabe hacer el joven Osvaldo Rodríguez, quién con solo 19 años de edad se convierte en el sostén de la economía familiar gracias a su trabajo en la agricultura cañera.

Jóvenes entre las dulces cañas  (Tiempo21/Foto Angeluis)«Hace dos años llegué a la UBPC Mario Cardet, en busca de una posibilidad de ganar dinero de manera honrada para satisfacer mis necesidades y las de mi madre con quién vivo aquí cerca en la comunidad rural de la Guinea, pues como usted ve nací en el campo, y por eso lo que mejor sé hacer son labores agrícolas. Al principio era muy difícil el trabajo, y también los salarios eran bajos porque la cooperativa no tenía buenos resultados, pero con el esfuerzo de todos logramos sacarla adelante y hoy me siento muy satisfecho porque estamos recogiendo buenos frutos, y no solo en el campo, sino además en los salarios que percibimos».

Cierta picardía se nota en la mirada del muchacho a quién la alegría que vive en los corazones jóvenes cuando se sienten útiles parece desbordársele, y es entonces cuando confiesa con orgullo, « el trabajo en el campo es duro, pero la caña se paga muy bien, por ejemplo el año pasado recibí un estímulo de 12 mil pesos, y porque me lo gané con mucho esfuerzo traté de emplearlo en cosas necesarias, me compré un televisor y una caja decodificadora , arreglé el refrigerador y le compré a mi mamá una lavadora moderna».

A todo lo largo y ancho del inmenso cañaveral se observa un buen crecimiento de los retoños, el cual está relacionado con la fecha de plantación pero también con las esmeradas atenciones culturales que reciben. No ocurre lo mismo con las malezas, cuya presencia depende del manejo previo de cada lote, advierte el jefe de brigada. «Cuanto más chica sea la caña, mayor serán los efectos negativos de la competencia de las malas hierbas, si las mismas no son controladas efectivamente».

Durante el período de crecimiento del cultivo de la caña de azúcar, sobre todo en los primeros cinco meses, hay una etapa conocida como período crítico de competencia, durante el cual la presencia de malezas es perjudicial porque lucha con la gramínea por el agua y los nutrientes, por ello se emplean potentes herbicidas, aunque existen alrededor de 21, en la provincia el más utilizado en los campos muy enmalezados es el Merlín Total, uno de los más completos, pues mejora la productividad en el cultivo de la caña de azúcar.

Lo positivo de la situación actual de los cultivos pertenecientes a la Unidad Básica de Producción Cooperativa Mario Cardet, del municipio de Manatí, es que se realizaron las renovaciones de plantaciones como corresponde, pero además reciben una atención esmerada de los trabajadores, lo que se retribuye con cañaverales de alto potencial azucarero.

/YMP/

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