Lecturas

Vilma Espín: presencia e inspiración

«El ejemplo de Vilma es hoy más necesario que nunca. Consagró toda su vida a luchar por la mujer cuando en Cuba la mayoría de ellas era discriminada como ser humano al igual que en el resto del mundo, con honrosas excepciones revolucionarias».
                                                                                                      Fidel Castro, 20 de junio de 2007

 

Siempre que se hable de la historia de la Revolución cubana y de la presencia de la mujer en las batallas por la independencia de nuestro país, habrá que recordar a Vilma Espín Guillois, quien representa la ternura y la sencillez, el valor y la dignidad, el amor por Cuba y por los pobres y oprimidos del mundo…

Deborah en la clandestinidad, combatiente en la Sierra Maestra, amiga de Fidel, colaboradora de Frank, compañera en la vida de Raúl, defensora de los derechos de la mujer y Heroína de la República… referentes obligados para hablar de una mujer que vive en la obra de la Revolución.

De férreas convicciones éticas heredadas de sus padres, desde muy pequeña aprendió a valorar a sus semejantes sin tener en cuenta prejuicios sociales, raciales, religiosos o de cualquier otra índole.

Se destacó como estudiante con brillantes resultados. Su ingreso a la Universidad de Oriente propició el afianzamiento y maduración de sus ideas políticas, aspecto que la hizo sobresalir por sobre lo más avanzado de la juventud de su época. Fue el inicio de una vida intensa, cargada de emociones y altas metas.

En las aulas universitarias se sumó a la lucha en la clandestinidad; burló a los soldados de la tiranía con su gracia e ingenio; cumplió las acciones que le encomendaron y arriesgó la vida como tantos jóvenes de su generación.

El triunfo del Ejército Rebelde, el primero de enero de 1959, no significó para ella alejarse de las tareas revolucionarias, por el contrario, emprendió entonces una nueva batalla, al convertirse en conductora principal de las acciones políticas y estatales para materializar el acceso pleno de la mujer cubana a sus derechos.

Eterna presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, multiplicaba su tiempo para atender a quienes la necesitaban, para no olvidar a los más débiles, a los humildes y desprotegidos, siempre con una sonrisa en los labios, con palabras dulces y gesto suave.

A diez años de su partida, las federadas la recuerdan en cada actividad de la organización que fundó para bien de las cubanas; está presente en la risa de los niños que juegan en los círculos infantiles; en la mujer trabajadora, profesional, dirigente, campesina…

Hoy Vilma continúa siendo ejemplo e inspiración para las féminas cubanas de todo el mundo, a ellas les devolvió la esperanza y la sonrisa, las educó y las enseñó a luchar contra los prejuicios y ataduras seculares que las condenaban a la discriminación y al olvido.

/YMP/

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