Las Tunas, Cuba. Jueves 19 de Octubre de 2017
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La victoria de la vida

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En las últimas semanas estas dos maternas tuvieron un estado de salud muy grave y ahora comentan sus experiencias.

La victoria de la vida contra la muerte

Yaimilín se supo siempre rodeada del amor y apoyo de su familia. (Foto de la autora)

Las Tunas.- Ahora sonríe a la vida y su rostro tiene una luz diferente; disfruta el placer de la existencia y sabe apreciar mejor esa oportunidad. Hace tres días está fuera de peligro, pero fueron doce las jornadas de agonía y desvelo de un equipo multidisciplinario de salud que la arrebató de los velos de la muerte.  

Yaimilín Pupo González casi le vio el rostro a la muerte. Aunque estuvo la mayor parte de su embarazo ingresada, con 38 semanas y cuatro días, le planificaron una cesárea, pero dos días antes comenzó con contracciones y tuvieron que intervenirla.

Tras el proceder, apareció un sangramiento y otra vez la llevaron al salón quirúrgico para hacerle un vaciamiento. Comenzó con una hipertensión; fue intervenida otras dos ocasiones y empeoraba cada vez más.

«Ahí ya caí grave, que no supe más nada de mí», comenta la materna, quien recuerda la desagradable sensación del proceso de ventilado, y añade que de los doce días en Terapia Intensiva solo recuerda tres.

«La atención en terapia fue maravillosa. Los médicos llegaban todos los días y me decían: ¡Ay, mi chiquitica!, ¿cómo tú estás?; me pasaban la mano para consolarme y me sentía totalmente acompañada. Una atención especial.

«Los enfermeros son extraordinarios. Te dan todos los cuidados, y yo hasta sentía pena, porque siempre me ha gustado hacerme yo misma las cosas.

«Me siento bastante recuperada y le agradezco a todos los médicos, especialistas y enfermeros, a todos los que tuvieron que ver con mi proceso, por haberme salvado, incluso hasta a las auxiliares como pantristas y camilleros que se preocuparon por mi estado de salud».   

Cuando ya podía mirar por la ventana, veía a mi familia que me decía que fuera fuerte, que ya estaba afuera, y me sentía muy emocionada, cuenta Yaimilín, quien además argumenta que su familia se mantuvo los doce días en el hospital y hasta de los vecinos, compañeros de trabajo, amistades y conocidos, recibió gestos de solidaridad.

Su mamá Daysi González confiesa que en verdad eran días tan difíciles que no percibía su tránsito. Pero cada vez que un médico llegaba a su lado los trataba con cariño y les daba esperanzas.

En la última intervención, que le vi una sonrisa tan linda, yo sabía que las cosas habían salido bien. Sentí que mi hija se salvaba, destaca Daysi.

Yanelis Santos González también está muy agradecida con los médicos que salvaron a su hermana Yaimilín y asegura que jamás pensó que iban a vivir tanta desesperación.

La pequeña Katherin ya visitó a su mamá Yaimilín tras tanto sufrimiento. Fue un reencuentro especial.

Nada más pude verla el momentico ese cuando me hicieron la cesárea, enfatiza la joven del municipio de Colombia en Las Tunas, pero hoy la tuve en mis brazos y la sensación fue inexplicable.

Yaimilín tiene 30 años y ahora refleja la tranquilidad y alegría únicas de quienes regresan a la vida tras un viaje borrascoso.

Otro regreso…

La victoria de la vida contra la muerte

Yo sabía que mi alma gemela no podía partir, confiesa Yudisleydis. (Foto de la autora)

Yaquelín Herrera Salomón también se debatió durante 22 días entre la vida y la muerte y ahora de regreso, de sus ojos brotan lágrimas cuando piensa en la probabilidad de haber partido, o su voz, algo quebrada por el proceso, logra comunicarnos que está muy agradecida y se recupera bien.

Me siento bien, me trataron muy bien, no tengo quejas, dice Yaquelín.  

Yudisleydis Salomón Alexander es prima hermana de la paciente y explica que su familiar tuvo una muerte fetal y luego un sangramiento digestivo por 14 horas.

«No fue negligencia médica, ni de nadie. Se presentó esta situación; yo digo que como prueba de la vida. Los especialistas estuvieron todo el tiempo, el Programa de Atención Materno Infantil, y no hubo reparo en intensivistas, anestesistas, personal del salón; trabajaron días y noches para salvarla.

«Un día estaban más de 25 médicos y ellos se sentaron conmigo a valorar el caso, porque de una decisión de la familia dependía la vida de ella. Pero yo les dije que se las entregaba en sus manos, que ellos eran los únicos que podían ayudarla; era 99 para perder y uno para ganar.

«Nunca me había visto en esta situación, ni mi familia tampoco. Tenerla más allá de un cristal, era tenerla aquí dentro de mi corazón. Yo decía: Mi alma gemela no se puede morir.

«Estoy segura que si este proceso me sorprende en otro país, no hubiera podido pagar ni la ambulancia. Yo les estoy eternamente agradecida, porque hicieron todo y aquí está con vida».   

Las Tunas mantiene en cero la tasa de mortalidad materna y tras ese resultado se descubre el sacrificio, consagración y profesionalidad de un equipo multidisciplinario que logra rescatar a nuestras féminas del borde de la muerte. 

/YDV/

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Sobre Darletis Leyva González

Periodista, graduada de la Universidad de Oriente. Se desempeña como reportera con excelentes resultados en su gestión diaria. Es aguda en sus trabajos de opinión. Una de sus características es contar historias de vida en la que el factor humano está siempre presente. Atiende los temas de salud, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de cuba, premiada en varios concursos. @DarletisLG

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