Las Tunas, Cuba. Viernes 24 de Noviembre de 2017
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Proteger a los discapacitados, guerra a los impostores

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Las Tunas.-  Buscando la mayor justeza posible, la Revolución aprobó que los discapacitados y las mujeres embarazadas tuvieran preferencias en los establecimientos para la adquisición de productos o solicitar algún servicio.

Esas medidas recibieron el aplauso de las masas, que siempre han tenido deferencia con los no aptos para hacer colas, como parte del humanismo que caracteriza a la sociedad cubana.

Las personas con derecho a esas disposiciones no han tenido obstáculos para beneficiarse de las prioridades, pues se trata de algo muy justo, ya integrado a los sistemas organizativos de cada unidad.

Sin embargo, desde hace un tiempo la realidad es otra por el proceder negativo de algunos consumidores o usuarios y los incumplimientos de lo establecido, por quienes están detrás del mostrador.

Cuántas veces alguien, con una envidiable salud y con el solo defecto de tener una «cara dura» evade la cola, se cuela por una esquina y dice: soy impedido.

Como no todos los que pacientemente esperan su turno admiten esa forma para burlarse de los demás, un grupo reclama la identificación con el carné de la asociación, a la cual pertenece (ACLIFIM, ANCI, ANSOC). Entonces la persona de marras se hace la desentendida y no enseña el documento como lo pidió el público.

Por lo general insiste en «colarse» y el dependiente accede a despacharle a pesar de la mirada inconforme de los que llegaron temprano para regresar rápido.

En otro ángulo del tema, hay quienes acuden a los familiares con impedimento físico, con el objetivo de agilizar compras, sin tener en cuenta que algunos de sus seres queridos no están en condiciones de trasladarse a un sitio equis para regresar cargado de mercancías.

¿Es justo entonces que mientras en un hogar haya una o varias personas con perfecta salud y tiempo disponible para gestionar y solucionar los quehaceres de la casa, se utilice a los impedidos o embarazadas para realizar esas funciones? Por supuesto que no.

De estas evidentes realidades, que amenazan con expandirse cada día más, hay que tener en cuenta dos aspectos elementales que pudieran frenar esa tendencia: 1) El papel que deben desempeñar los dependientes y 2) La toma de conciencia de los familiares de impedidos y embarazadas.

De los primeros depende que la indisciplina no siga proliferando en los centros de prestación de servicios o mercados, pues con solo pedir la identificación se  desenmascararía a los mentirosos.

En el otro punto de vista, solo se pretende proteger a los discapacitados de los excesos de responsabilidades y propiciarles a las embarazadas reposos para cuidarlas a ellas y a los futuros bebés.

Y en cuanto a los discapacitados, nada en contra. Organizadamente hacen su cola y si necesitan apoyo en algo, sobran las manos de voluntarios para auxiliarlos.   (ACN)

/YDV/

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Sobre Roger Aguilera

Periodista. Graduado de Español y Literatura del Instituto Superior Pedagógico. Fue reportero del periódico Sierra Maestra, en la antigua provincia de Oriente. Fue reportero y jefe de Información en el diario 26. Es una de las cátedras del Periodismo en Las Tunas por su alta profesionalidad en el sector. Es el Corresponsal-Jefe de la Agencia Cubana de Noticias en Las Tunas.

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