Las Tunas, Cuba. Martes 21 de Noviembre de 2017
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El Diablo Cojuelo, primera publicación de José Martí

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El Diablo Cojuelo, primera publicación de José MartíLas Tunas.- El 19 de enero de 1869 vio la luz un periódico con nombre sugerente y aliento juvenil. La publicación contaba con cuatro páginas que lograron sacudir las conciencias dormidas de los lectores e indignar a los partidarios del gobierno español. El Diablo Cojuelo, así se llamaba el volante que había sido impreso en el establecimiento El Iris, en la calle Obispo, de La Habana.

Con este folleto se dio a conocer como periodista y por sus marcadas ideas emancipadoras el joven José Martí, quien, junto a su amigo Fermín Valdés Domínguez, tuvo a su cargo la salida de aquel primer y único número.

A la sazón contaba Martí con 15 años; pero, su madurez política, sus ansias de libertad, ya despuntaban de manera incuestionable. Asombran entonces sus planteamientos por osados y provocadores; sin dudas, era el anuncio de una obra mayor como periodista y de una ejecutoria brillante como organizador de la Guerra Necesaria.

El Diablo Cojuelo fue el primer periódico editado en La Habana durante una fugaz etapa de libertad de expresión autorizada por Domingo Dulce, capitán general de la Isla, a la cual se refiere Martí con una nota de humor:

«Esta dichosa libertad de imprenta, que por lo esperada y negada y ahora concedida, llueve sobre mojado, permite que hable usted por los codos de cuanto se le antoje, menos de lo que pica; pero también permite que vaya usted al Juzgado o a la Fiscalía, y de la Fiscalía o el Juzgado lo zambullan a usted en el Morro, por lo que dijo o quiso decir».

Un editorial y varias notas satíricas sobre la prensa y acontecimientos de la época componen esta entrega. Su contenido evidencia la agudeza en el análisis de asuntos de corte político; sobre todo resalta el talento de Martí, quien tuvo a su cargo escribir el editorial, en el que emplaza a los reformistas y cobardes a decidirse entre Yara o Madrid:

«Otros de esos que llaman sensatos patricios, y que solo tienen de sensatos lo que tienen de fría el alma, reúnen en sus casas a ciertos personajes de aquellos que han fijado un ojo en Yara y otro en Madrid, según la feliz expresión de un poeta feliz, y que con solo este título pretenden imponer sus leyes a quien tiene muy pocas ganas de sufrir tan ridícula imposición. A ser yo orador, o concurrente a juntas, que no otra cosa significa entre nosotros la tal palabra, no sentaría por base de mi política eso que los franceses llamarían afrentosa hésitation. O Yara o Madrid».

Se considera este el primer artículo periodístico de carácter político publicado por el Apóstol, lo cual confirman las palabras iniciales del texto:

«Nunca supe yo lo que era público, ni lo que era escribir para él, mas a fe de diablo honrado, aseguro que ahora como antes, nunca tuve tampoco miedo de hacerlo. Poco me importa que un tonto murmure, que un necio zahiera, que un estúpido me idolatre y un sensato me deteste. Figúrese usted, público amigo, que nadie sabe quién soy: ¿qué me puede importar que digan o que no digan?»

Pocas semanas duró la mencionada libertad de imprenta, a la que desde el principio se opusieron los círculos integristas de la prensa, comerciantes españoles y el cuerpo de voluntarios, pero la experiencia sirvió para dar a conocer las ideas renovadoras de un grupo de jóvenes que soñaban para Cuba la independencia.

Jorge Mañach, en su libro Martí, el Apóstol comenta: «El Diablo Cojuelo ve la luz el 19 de enero. Es solo una hoja semifestiva de cuatro páginas. Pepe aspira a más, y solicita autorización gubernativa para publicar, con la ayuda de Mendive y de su amigo el hacendado don Cristóbal Madan, un «semanario democrático cosmopolita», que se llamará La Patria Libre. Hubiera querido titularlo sencillamente La Patria, pero ya Madan ha echado a la calle un papel con ese nombre, y si el título resulta provocativo, tanto mejor».

La vocación patriótica y humanística de José Martí está inscrita en las páginas de estos periódicos, tanto como en su obra de madurez, aquella que escribió en medio de los preparativos de la Guerra Necesaria.

A este legado deben volver la mirada las nuevas generaciones para beber de esa fuente inagotable de sentimientos patrióticos, asumir su ideal independentista, además de admirar los valores artísticos, literarios y lingüísticos de su creación.

/YDV/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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