Celia Sánchez Manduley, mujer de muchas facetas

Miércoles, 11 enero 2017, 14:29 | Haga un comentario

Yaicelin Palma Tejas

Yaicelin Palma Tejas

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Celia Sánchez Manduley, mujer de muchas facetas

Las Tunas.- En la provincia de Las Tunas también se recuerda a Celia Sánchez Manduley. Incluso aquellos que como yo nacimos después de los años 80, cuando ya había fallecido, no dejamos de nombrarla si del ejemplo de las mujeres cubanas se trata.

Dicen los que la conocieron que su sencillez asombraba a todos, que su modestia causaba admiración y respeto, que su entrega sin límites al trabajo marcaba la vida de los que la rodeaban y compartían con ella, aunque solo fuera un breve tiempo.

Fue precisamente esa naturalidad lo que llevó a su colaboradora Nelsy Babiel a expresar que «Celia estaba en todo y no aparecía en nada; evadía las entrevistas para evitar que se resaltara su obra. Su maternal preocupación por cada compañero, por cada familia campesina, en los días de la lucha guerrillera, se extendió, tras la victoria, a su pueblo».

Muchos hablan también de su espíritu para enfrentarlo todo, de esa fortaleza que la hizo subir al Turquino y develar el Martí que nos ilumina desde esa altura y bendice esta isla, como si velara los sueños y los caminos que defendemos con más fuerzas desde entonces.

Así es la Celia que conozco, por la Historia, la escuela, mis padres, mis abuelos. Una mujer cuya fragancia aún transpiramos, y de la que nos nutrimos para aprender la vocación martiana.

Por un lado la flor autóctona de la Revolución como la catalogara Armando Hart, y por otro, la guerrera que subía y bajaba lomas como si nada, que escapaba de los esbirros en las ciudades, que abastecía la guerrilla y que sirvió de mensajera hasta convertirse en la primera mujer combatiente, incorporada al fuego directo, como en el combate de El Uvero.

A ella la historia le debe mucho, incluso la de lugares como el Parque Lenin, el Palacio de Convenciones de La Habana y hasta la creación del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, y algunas de las primeras instalaciones de la red del Campismo Popular que disfrutamos hoy.

A 37 años de su muerte, Celia renace en muchas mujeres que integran la organización de la que fue miembro y dirigente, así como en todos aquellos que con orgullo la recuerdan, como si la hubieran conocido o se tratase de alguien muy cercano, vivo eternamente.

El Apóstol de Cuba dijo una vez que a la mujer no falta «capacidad alguna de las que posee el hombre, sino que su naturaleza fina y sensible le señala quehaceres más difíciles y superiores», y en Cuba sobran ejemplos de la certeza de Martí.

Sobre los hombros y el pensamiento de mujeres como Mariana Grajales, Celia Sánchez Manduley, Vilma Espín Guillois, las combatientes del Movimiento 26 de Julio, y otras que han pasado a la posteridad de modo casi anónimo pero igualmente importante, se ha forjado en gran medida la sociedad actual.

Como las personas buenas no mueren, y a los héroes se les recuerda sin llanto, Celia aparece entre las flores, los helechos arborescentes o las chinas pelonas de los arroyos de la Sierra, y el pueblo cubano rememora su impronta con júbilo.

/YDV/

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Acerca de Yaicelin Palma Tejas

Graduada de periodismo en la Universidad «Ignacio Agramonte» de la provincia de Camaguey.
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