Historia

Celia es Revolución

«Se equivoca la muerte, Celia/ si cree acabar con tanta vida/ y se equivoca la vida/ si cree que te vence con la muerte…»
Francisco Díaz Sánchez

Cuentan que aquella muchacha de Media Luna se desvivía por lo natural, por eso adornaba su cabello con mariposas, y era amante de las orquídeas, los helechos y las palmas; vestía con sencillez, aunque sabía combinar y elegir su ropa con acierto.

Buscaba la belleza en las cosas más insólitas: una falda hecha de saco de harina podía ser atractiva para ella, lo mismo que unas alpargatas bien diseñadas si se sabían llevar con elegancia. Por eso, se distinguía entre sus amigas, quienes la buscaban para que las maquillara y evaluara su manera de vestir.

Más tarde, cuando la Revolución triunfante se ocupó de que todos los niños fueran a la escuela, tuvo que ver con el diseño de los uniformes escolares.

Pero, como nada escapaba a su atención, también le deben los modelos de las guayaberas para mujeres, los safaris, y hasta el decorado y concepción de sitios tan importantes como la Comandancia General de la Plata, el Parque Lenin y el Palacio de Convenciones.

Así era Celia Sánchez Manduley, una mujer sencilla, valerosa, audaz, hiperactiva, de exquisito tacto; pero, sobre todo, una combatiente enérgica, de convicciones inquebrantables, y leal a la Revolución y a Fidel.

Se destacó por su arrojo y la seriedad con que cumplía las tareas encomendadas, lo mismo como miembro del Movimiento 26 de Julio que como soldado en las filas del Ejército Rebelde.

Desde los días de la Sierra y hasta el mismo instante de su muerte, el 11 de enero de 1980, estuvo siempre junto a Fidel.

Fue no solo un testigo excepcional de las más importantes batallas por nuestra absoluta independencia, sino también protagonista de los días de la lucha en las montañas, de las tareas de mayor relevancia y las obras más significativas emprendidas después del triunfo de aquel enero luminoso.

Celia -o Norma, Carmen, Liliana y Caridad, seudónimos de guerra- se convirtió en una figura legendaria de las batallas en el llano y en la Sierra Maestra. Hoy se recuerda por su entrega a la Revolución, por su generosidad, humanismo y sencillez.

Celia vive en su obra, en los niños que contribuyó a formar como hombres y mujeres de bien, en quienes acudieron a ella en busca de ayuda y no fueron defraudados, en cada pasaje de la historia del Movimiento 26 de julio y de las luchas en la Sierra que escribió a fuerza de heroísmo y valor.

Celia es Revolución.

/YMP/

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