Las Tunas, Cuba. Sábado 18 de Noviembre de 2017
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José María Heredia, poeta hijo de Cuba

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José María Heredia, poeta hijo de CubaLas Tunas.- «No fui yo sólo: fueron todos los cubanos de mi generación los que aprendieron a sentir a Cuba, a ver sus notas penetrantes, típicas, en la obra de Heredia». José Martí

«…Nuestro Heredia no tiene que temer del tiempo: su poesía perdura, grandiosa y eminente, entre los defectos que le puso su época y las imitaciones con que se adiestraba la mano, como aquellas pirámides antiguas que imperan en la divina soledad, irguiendo sobre el polvo del amasijo desmoronado sus piedras colosales».

Así escribió el Apóstol José Martí para referirse a José María Heredia y Heredia, uno de los más grandes líricos cubanos de todos los tiempos, quien es considerado el primer poeta romántico de América y se conoce sobre todo por ser el Cantor del Niágara.

Nació Heredia en Santiago de Cuba, el 31 de diciembre de 1803, en el seno de una familia procedente de Santo Domingo. En su niñez visitó distintas países a causa del trabajo de su padre, quien le llevó a Florida, Santo Domingo, Caracas, México y de nuevo, en 1817, a Cuba, donde se asentó en La Habana, ciudad en la que estudió Derecho.

En 1823, Heredia se graduó y se trasladó a vivir a Matanzas. Poco después tuvo que abandonar su país natal por participar en la conspiración Soles y Rayos de Bolívar contra el gobierno español. De esta época datan versos suyos encendidos por la pasión que despierta la libertad. Por entonces cantó a La Estrella de Cuba, que quedó como símbolo en la bandera nacional.

Así inició su camino a la gloria, su paso a la inmortalidad. Huyendo de la opresión española, marchó a los Estados Unidos a disfrutar por primera vez de la democracia y a contraer la tuberculosis que destruyó su vida dieciséis años después.

En el exilio escribió la oda Niágara, junto a la enorme y rugiente catarata, y allí supo algún tiempo más tarde que había sido condenado a destierro, lo que impedía su regreso a Cuba. Año y medio vivió Heredia en los Estados Unidos, allí publicó, en 1825, la primera edición de sus poesías.

Pero, no encontró sosiego en Nueva York y decidió instalarse en México, donde desempeñó diferentes oficios para mantener a su familia. En 1827 contrajo matrimonio con Jacoba Yáñez.

La idea de volver a Cuba a ver a su madre llegó a obsesionarlo, por eso se acogió a la amnistía de 1836, y viaja por última vez a su amada isla, donde permaneció tres meses. Herido de muerte regresó a México; allí escribió sus últimos versos: A Dios y La oración del poeta moribundo.

El 7 de mayo de 1839 Heredia dejó de existir, solo tenía 35 años. Sus restos perdidos reposan en una fosa común, en México.

José María Heredia fue uno de los principales nombres de la poética hispanoamericana. De educación neoclásica, su lírica fue clave para introducir el romanticismo en el continente americano. Entre sus obras más conocidas destacan la conocida oda al Niágara, En el teocalli de Cholula, El himno del desterrado, En una tempestad, A Bolívar e Himno al Sol.

En la poesía patriótica ocupa lugar primordial, y sus cantos inspirados en los ideales de Cuba, fueron modelo para muchos de sus contemporáneos, durante la primera mitad del siglo XIX. El himno del desterrado, la epístola A Emilia, La Estrella de Cuba, entrañan sus ansias por una patria de igualdad sincera, de respeto, de seguridad, de garantía para todos.

Llama la atención cómo Heredia supo expresar sus ideas independentistas, sin perder nunca el buen gusto literario. Su poesía patriótica dignifica el tema y enfebrece al propio tiempo la pasión de la libertad.

Del Himno al desterrado son estos versos en los que se evidencia su patriotismo:
¡Cuba! Al fin te verás libre y pura
Como el aire de luz que respiras,
Cual las ondas hirvientes que miras
De tus playas la arena besar.
Aunque viles traidores le sirvan,
Del tirano es inútil la saña,
Que no en vano entre Cuba y España
Tiende inmenso sus olas el mar.

Martí, quien reconoció las virtudes del hombre y del poeta, celebró de su obra lo mejor, aunque no dejó de señalar lo que le pareció menos logrado. En su crónica a Heredia destacó: «…antes le faltaría calor al corazón que orgullo y agradecimiento para recordar que fue hijo de Cuba aquel de cuyos labios salieron algunos de los acentos más bellos que haya modulado la voz del hombre, aquél que murió joven, fuera de la patria que quiso redimir, del dolor de buscar en vano en el mundo el amor y la virtud».

/YDV/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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