Opinión

Proteger la salud de las cuidadoras

Proteger la salud de las cuidadoras
Foto: Tomada de Bohemia.

Las Tunas.- Especialistas en temas de género expresan que las mujeres asumen tácitamente el rol de cuidadoras, porque la sociedad las considera «mejor preparadas» para esta tarea, lo cual hace ver que no nacieron con una cualidad diferente, sino que se les ha asignado el rol por generaciones.

Bastan ejemplos cotidianos para corroborarlo, cuando vemos a vecinas, compañeras de trabajo u otras personas del sexo femenino a tiempo completo ocupadas en cuidados a familiares, o casi siempre acompañándolos a consultas o tratamientos de rehabilitación.

Tal realidad ocurre existiendo incluso disposiciones como las de la Ley 116 del Código de trabajo que a la vez que contiene varios artículos de protección a la trabajadora, prevé las licencias sin sueldo por situaciones familiares también para trabajadores.

En muchos casos se alega que son superiores los ingresos del hombre, sin embargo, el alto porcentaje de cubanas con alto nivel técnico les posibilita salarios similares y hasta mayores, de lo cual pueden negociar también las parejas para decidir quién se acoge a licencias no retribuidas que estipula el Decreto-ley 234 de la maternidad de la trabajadora.

Independientemente de si hay o no precisiones legales, muchas familias acuerdan compartir el cuidado de algún adulto mayor, discapacitado, postrado, o con una afectación de salud por tiempo prolongado, lo cual favorece no solo el bienestar de estas personas sino de quien las cuida porque reciben menos tensión psicológica y carga física, además de preocuparse por el autocuidado.

Estudiosos del tema reconocen que no se trata sólo de voluntades individuales, pues se necesita implementar acciones comunitarias en las que el sistema de atención primaria de salud y trabajadores sociales informen sobre el cuidado del familiar.

Además se sugiere propiciar la participación de las cuidadoras en grupos de autoayuda y utilizar en la psicoterapia los elementos que favorecen su satisfacción.

El vertiginoso aumento de la demanda de cuidados está determinado, en parte, por la mayor supervivencia de personas con enfermedades crónicas y discapacidades y el progresivo envejecimiento poblacional, lo cual hace pensar en la disponibilidad futura de cuidadoras mejor preparadas, las cuales ya lo ejercen en el sector no estatal en Cuba, y en adecuaciones en los sistemas sanitarios y de atención social.

/YDV/

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