Las Tunas, Cuba. Lunes 20 de Noviembre de 2017
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Fidel, como a la rosa blanca para el amigo sincero

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Si me preguntan cuál es la palabra más bella, diré que es «patria»: y si me preguntan por otra, casi tan bella como «patria», diré «amistad».
José Martí

Fidel, como a la rosa blanca para el amigo sinceroLas Tunas.- La personalidad de Fidel Castro, el líder histórico de la Revolución cubana, deslumbró siempre a quienes se le acercaban, estuvieran o no prevenidos sobre su descomunal inteligencia, su capacidad para dirigir el destino de un pueblo, de soñar y construir un mundo nuevo.

Muchos continúan asombrándose al conocer su biografía, en la que abundan las grandes proezas, tanto como los actos sencillos, aparentemente insignificantes, pero llenos de nobleza.

Historiadores, politólogos, investigadores sociales se han detenido alguna vez a escribir sobre su vida y obra, ardua tarea, pues la biografía del hombre que hizo una revolución a 90 millas de la más poderosa potencia capitalista en el mundo, y llevó a su pueblo a construir el socialismo desafiando agresiones de todo tipo, se encuentra hasta hoy incompleta y dispersa por lo profusa y abarcadora.

Pero, si en algo coinciden los libros y entrevistas que reflejan la impronta del destacado líder es en su proverbial sencillez, su humanismo y el gusto por la conversación amena e instructiva.

Llama la atención que estando siempre tan ocupado en las tareas propias de su cargo, tuviera tiempo para compartir con sus amistades; sin embargo, conocida es su relación de larga data con personalidades como el expresidente de Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías, el escritor colombiano Gabriel García Márquez o el futbolista argentino Diego Armando Maradona. De sus encuentros con ellos ha quedado constancia en entrevistas y artículos publicados en prensa plana, medios digitales y audiovisuales.

Sin embargo, hay otras relaciones semejantes, menos conocidas hasta hoy, que valdrá la pena investigar en un futuro. Tales son los casos de su amistad con el expresidente chileno Salvador Allende, el líder sudafricano Nelson Mandela, el brasileño Frei Betto o el escritor y periodista argentino Miguel Bonasso.

A García Márquez lo conoció en los primeros días de la Revolución. Corría el año 1959 y el Gabo vino a Cuba como periodista a cubrir la llegada al poder de los «barbudos» que comandaba Castro. Luego estuvo entre los fundadores de Prensa Latina y decidió quedarse a vivir por un tiempo en la Isla.

Cuando se marchó a México, la amistad entre estos hombres excepcionales se mantuvo, de tal manera que el escritor viajaba frecuentemente a La Habana para ver a Fidel, quien a su vez visitó en varias ocasiones la casa de García Márquez.

«La nuestra es una amistad intelectual, cuando estamos juntos hablamos de literatura», dijo Gabo en 1981, para explicar cómo eran sus encuentros.

El Premio Nobel comentó en más de una ocasión que Fidel era un excelente lector, capaz de fijarse en los detalles que los demás no veían en el texto y criticar cuando algo no le parecía bien. Por eso las novelas del afamado escritor colombiano se enviaban a Cuba antes de ser publicadas, para que Fidel las leyera y diera su opinión acerca de ellas.

De García Márquez dijo Fidel que era «un hombre con bondad de niño y talento cósmico», y «un hombre de mañana, al que agradecemos haber vivido esa vida para contarla».

Gabo describió de aquel amigo tan especial «su devoción por las palabras, su poder de seducción». «Fatigado de conversar, descansa conversando», resaltó el escritor.

El líder cubano y el futbolista argentino Diego Armando Maradona también sostuvieron una hermosa amistad. A partir de 1987, el ex jugador visitó a Fidel en numerosas oportunidades, y en el año 2000 se internó en Cuba debido a su adicción a las drogas.

Pero, sin dudas, quien caló con mayor profundidad en el corazón de Fidel fue el fallecido presidente venezolano Hugo Rafael Chávez Frías. Ambos políticos sostuvieron una amistad profunda y hermosa.

Chávez consideraba al Comandante su «mentor político», y en muchas ocasiones lo llamó «padre». Fidel admiraba a Chávez por su inteligencia, sus aptitudes de líder popular, su valor y por estar haciendo realidad en Venezuela los sueños de Bolívar y Martí.

El deceso del amigo ocasionó en Fidel un gran pesar. A propósito del fallecimiento de Chávez, escribió en una de sus Reflexiones: «Hoy guardo un especial recuerdo del mejor amigo que tuve en mis años de político activo -quien muy humilde y pobre se fraguó en el Ejército Bolivariano de Venezuela- Hugo Chávez Frías». Asimismo se refirió a él como «el mejor amigo que tuvo el pueblo cubano a lo largo de su historia».

Digno heredero del legado de nuestro Apóstol José Martí, desde su ejemplo personal, Fidel Castro nos enseñó a cultivar la amistad como a la rosa blanca para el amigo sincero.

De su legado, la lealtad a sus amigos -sin importar si eran personalidades prominentes u hombres de pueblo- el valor que concedía a la amistad y su capacidad para entregar a los otros lo mejor de sí, sirven de ejemplo a las nuevas generaciones en particular y en general a todos los cubanos.

/YDV/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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