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María: yo quisiera ser más joven para seguir y seguir

María: yo quisiera ser más joven para seguir y seguir (Tiempo21/Foto Angeluis)
María Legrá. (Tiempo21/Foto Angeluis)

Las Tunas.- María Legrá se jubiló del magisterio en el mes de diciembre del año 2003 y poco menos de un mes después ya estaba de vuelta en las aulas; era un imán para ella, una necesidad de la que no se desprende todavía porque nada, pero nada, le parece más útil y más lindo que el placer de enseñar.

Me lo dice mientras conversamos en la sombra grata del patio de la Escuela Especial Turcius Lima, el sitio al que ella llega todas las mañanas para dar de sí misma cuánto que sea posible por enseñar, con bríos y pasión, enseñar siempre.

María no es tunera, nació en San Germán, Holguín, hace ya muchos almanaques y allá aprendió a leer y a escribir de la mano de Angel Ferrá, en la escuela particular que él tenía junto a  su esposa y conservó mientras pudo porque su condición de jefe del Movimiento 26 de Julio por aquellos lares un día lo llevó hasta la Sierra Maestra y entonces todo se le hizo distinto.

Ella tenía apenas 13 años cuando un sueño bendito de Fidel Castro volvió alfabetizadores de la Brigada Conrado Benítez a sus hermanos y entonces acompañaba a su mamá, todas las noches, como alfabetizadoras populares, hasta la valla de gallos que se volvió escuela para dar luz.

Recuerda a su madre, empeñadísima en que todos aprendieran a escribir, incluso los más viejitos, al menos, su nombre y se recuerda a ella misma, adolescente y lúcida, descubriendo para otros las letras, una por una, como quien les abre a puerta de otro mundo y, un poco por instinto, también entra en él.

De ahí, en ese peregrinar que es la existencia humana, comenzó a ser evaluada y a hacer exámenes buscando «aprender a enseñar» y la vida la trajo entonces a esta ciudad, le dio hijos, la puso a andar por sus esquinas y descubrió que era feliz cuando comenzó a pasar el tiempo sin que lo percibiera, los muchachos del aula dejaron de ser niños y ella, todavía, la maestra.

Se siente comprometida con la Revolución como el primer día, atesora la dicha de ser fundadora de las milicias nacionales, estuvo movilizada y dispuesta cuando Playa Girón, cuando la Crisis de Octubre,  es miembro de la Federación de Mujeres Cubanas desde antes de su génesis misma. Se le ido muy rápido el tiempo. Lo sabe.

Me lo dice mientras la voz se lo corta y la sonrisa se le cuaja un poco, entonces toma agua, me brinda y dice: «pero es así, periodista, yo soy maestra y mientras tenga fuerzas voy a estar aquí, enseñando, ese es mi compromiso con Fidel y con la vida».

/YMP/

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