Las Tunas, Cuba. Sábado 18 de Noviembre de 2017
Home > Especiales > Lecturas > La gran dicha de una playita de piedras

La gran dicha de una playita de piedras

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page
La gran dicha de una playita de piedras

El líder Fidel Castro visitó Playitas de Cajobabo en 1995.

Las Tunas.- En el oriente de Cuba una playa de piedras entrecruza la vida del líder cubano Fidel Castro con la de lugareños que más de una vez se encontraron  con él en el lugar.

Es Playita de Cajobabo sitio por donde en 1895 desembarca José Martí,  Máximo Gómez y otros patriotas para el reinicio de la guerra por la independencia de Cuba.

«Era de noche y un grupo de jóvenes que reeditarían la ruta del Maestro,  educadores,  artistas y otras personas esperábamos  la hora justa del homenaje cuando alguien dijo: Alejandro alumbra para acá y entonces vimos que venía Fidel.

«De pronto nos quedamos como hipnotizados  e inmediatamente después fue como si una marea enérgica nos envolviera  y nos llevara a su encuentro,  yo no quería ser ni el primero ni el ultimo,  caminé  como por inercia y cuando fui consciente del momento, ya alguien me presentaba ante Fidel, nos abrazamos».

Así evoca Pedro  Rodríguez Abad, historiador del municipio guantanamero de  Imías, la visita de  Fidel  a  su tierra el 11 de abril de 1995,  justo el día en que se cumplían los 100 años del desembarco del Héroe Nacional de Cuba.

Sabemos que conversaste con él esa noche  ¿de qué hablaron?

La gran dicha de una playita de piedras

Pedro Rodríguez Abad, historiador del municipio guantanamero de Imías. (Foto cortesía del entrevistado)

«Me preguntó  porque estaba tan seguro de que era el lugar por donde arribó Martí, le respondí muy sereno porque sabía que estaba hablando con un Comandante, con  un hombre de talla universal pero por sobre todas las cosas, un hombre  inmensamente humilde y qué podía decir yo que Fidel no entendiera.

«Me emocioné mucho cuando tomó la bandera que estaba en un pedestal de madera y avanzó gallardo con ella hasta donde el agua alcanzó sus   botas e hizo como si la tomara y luego la pusiera en las manos de Martí, justo ante el pétreo monumento que está frente al mar.

«Fidel vino y levantó  la bandera como símbolo de soberanía y justicia ante su maestro, quien no pudo ver realizados esos sueños que ansiaba para Cuba y que él hizo realidad después . Resultó muy emocionante». 

¿Sucedió  algo más en Cajobabo aquella noche del 11 de abril de 1995? 

La gran dicha de una playita de piedras

José Martí y Máximo Gómez desembarcaron por este sitio para incorporarse a la Guerra del 95. (Foto: Escalona Furones, Leonel)

«La noche estuvo plena de simbolismo, después de pararse gallardo ante el monumento donde honró  a Martí y a Gómez,  recordó que igual que un siglo atrás era martes.

«Solo había luz de linternas,  era noche cerrada sin luna y por tanto el  lugar  estaba oscuro  pero Fidel subió,  bajó recodos y sorteó piedras con destreza.

«Un escolta le ofreció un palo largo de uva caleta para que se apoyara al caminar entre los «dientes de perro» de la costa. Él se niega, le insisten y lo tomó solo en un tramo.

«El palo-bastón está muy bien protegido  en el  museo 11 de abril.

«Al salir de la playita saludó con apretones de mano a los jóvenes de varias partes de Cuba que se alistaban para reeditar la ruta de Cajobabo a Dos Ríos».

¿Qué otros lazos directos unen a los imienses con  Fidel?

«Muchos, como a todos los cubanos  pero los más estrechos son los marcados por cada visita suya a estas tierras del extremo este del país.

«El 16 de octubre de 1986  en Cajobabo acontece otro hecho memorable que nos une más a Fidel.

«Ese día él inauguró la ampliación del programa del médico de la familia y la Re­si­dencia de Medicina General Integral, idea genial para llevar la salud  a cuantos la precisen dentro o fuera de Cuba, independientemente del intrincado paraje donde residan.

«En Cajobabo Fidel también visitó y conversó largo con Salustiano Leyva el cajobabense que en 1895 tenía 11 años y vio a José Martí poco tiempo después del desembarco.

«Por aquí pasó en otras ocasiones cuando iba de recorrido a Baracoa o a Maisí. Una de esas veces se percató de la necesidad de  hacer una escuela para los niños de La Farola y se construyó un gran centro escolar en el mismo Alto de Cotilla».

Cajobabo  es entonces como un símbolo para los imienses

«Así es, las dos más grandes figuras de nuestra historia de los siglos XIX y XX, José  Martí y Fidel Castro,  estuvieron en este lugar. Cuando Martí tocó Cajobabo en abril de 1895 para el reinicio de la guerra necesaria por la independencia de Cuba dijo: «Dicha grande».

Hoy dicha inmensamente grande la de los imienses por haberlos tenido  a los dos en nuestra tierra. Este es un sitio sagrado que amamos mucho los pobladores de aquí».

/YMP/

Comente con nosotros en la página de Facebook y síganos en Twitter y Youtube

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Esnilda Romero Maña

Periodista. Graduada de la Universidad de Oriente. Nació en Guantánamo, donde comenzó su vida laboral. También trabajó en la provincia de Holguín. En Radio Victoria trabajó como reportera en temas de salud. Actualmente es jefa del Departamento Informativo de Radio Victoria, emisora provincial de Las Tunas. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @ErnildaRomeroM9

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


− cuatro = 5