Teófilo Stevenson, uno de los hijos de Fidel Castro

Teófilo Stevenson, uno de los hijos de Fidel CastroLas Tunas.- El Gigante de Las Tunas, el pugilista Teófilo Stevenson, se convirtió en el primer deportista cubano en ganar tres medallas olímpicas, algo que solo han logrado un puñado de atletas en toda la historia del olimpismo.

Stevenson creció y se formó bajo las doctrinas de Fidel Castro. Salió muy joven de su natal Delicias, en Puerto Padre, con la idea de convertirse en boxeador.

¿Cuántas batallas libró Teo en el cuadrilátero y a cuántos gigantes derribó? Al igual que Fidel se enfrentó a los más poderosos y no lo pudieron tumbar.

Ya no están ni Fidel ni Stevenson, pero su legado y trayectoria nos acompañarán siempre. Dos hombres que estuvieron muy unidos por la amistad y la admiración mutua.

En 1972, a los veinte años, Stevenson ganó su primera medalla olímpica en Múnich. Era el desconocido al que todos querían ver, el boxeador que mandaba rivales a la lona con una derecha que solo necesitaba un golpe. «Uno no tiene tiempo de verla. Y cuando la ve, es porque la tiene ya sobre el mentón», describió el alemán Peter Hussing, que sobrevivió cuatro minutos de pie en Múnich.

Durante su vida activa como deportista recibió disimiles ofertas para traicionar a su patria y a Fidel, cada una de ellas le exigía abandonar Cuba. Pudo embolsarse, por ejemplo, un millón de dólares por enfrentarse a Joe Frazier.

Era mucho dinero para la época en cualquier país, y más para el hijo de una familia humilde nacido cerca de una plantación de azúcar; que creció a golpes en el patio de la escuela.

«No cambio mi pedazo de Cuba ni por todo el dinero que puedan ofrecer». «¿Qué es un millón de dólares comparado con el amor de ocho millones de cubanos?» Esas fueron las palabras del tunero.

El 11 de junio de 2012, Pirolo, como le apodaban, dijo adiós y el 12 de junio en una de sus Reflexiones, Fidel expresó: «Ningún otro boxeador amateur brilló tanto en la historia de ese deporte. Podría haber obtenido dos títulos olímpicos adicionales, si no hubiese sido por deberes que los principios internacionalistas impusieron a la Revolución. Ningún dinero del mun­do ha­bría sobornado a Stevenson».

La relación entre Fidel y Stevenson perdurará siempre. Los logros del deporte en Cuba y sus grandezas también pasan por los triunfos de Fidel y Teófilo.

/YDV/

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