Carilda Oliver: Fidel Castro está metido como la raíz en la tierra

Matanzas, Cuba.- «Fidel Castro está metido en nuestros átomos como la raíz en la tierra», aseguró hoy la poetisa Carilda Oliver, Premio Nacional de Literatura y figura cimera de las letras iberoamericanas.

Oliver leyó ante periodistas un texto dedicado al extinto líder cubano. «Ya que estoy abatida desde hace unos días, se me dificulta hablar y la emoción me transforma las palabras», expresó.

«Este es un dolor que no puedo todavía interpretar, crece desde una profundidad implacable, porque Fidel es como ese suelo donde germina la conciencia del cubano», indicó.

Según expuso «allí desde donde absorbemos la vitalidad más esencial de nuestro ser como nación, subyace este espíritu poderoso, esta naturaleza elemental que alguna vez tuvo la generosidad de nacer para nosotros, de concretarse en carne y ardiente palabra».

A juicio de la intelectual, hablar de su vida, de lo que ya representa para millones de personas, «puede parecer casi un acto de vanidad, porque él ni siquiera le pertenece a los cubanos totalmente».

Carilda estimó que convertido Fidel en un ciudadano del mundo ha repartido su presencia luminosa haciendo suya las causas desesperadas de esos pobres de la tierra, de esos menesterosos con quienes nos enseñó a compartir nuestra propia suerte mediante acciones solidarias.

«Yo estoy segura que tenemos algo más que su imagen convertida en símbolo de la rebeldía y de la resistencia», destacó.

Y agregó: «Nos queda la sensación de su presencia interminable, esa certidumbre de que para encontrarlo no es necesario recordar, porque como dije al principio está metido en nuestros átomos como la raíz en la tierra».

Oliver, su esposo el también poeta Raydel Hernández, junto a los trabajadores de proyecto comunitario cultural Al sur de mi garganta, rindieron póstumo homenaje a Fidel Castro, además de firmar el juramento del concepto de Revolución.

Tras la rúbrica del documento, Carilda recordó anécdotas de su estancia en la Universidad de La Habana donde se graduó como abogada, y conoció al líder revolucionario pese a cursar estudios tres años por encima del aventajado discípulo.

«No hay letra que lo identifique, se entregó a Cuba y a los cubanos. Fue un héroe, gigante de los pobres, recio, enérgico, delicado, valiente y organizador. A Fidel no se le puede llorar ya que no ha muerto, está como las palmas reales», enfatizó.  (Prensa Latina)

/YDV/

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