Salvar vidas, mayor premio para contingente de Cuba Henry Reeve

Por Silvia Martínez Puentes

Prensa Latina

Salvar vidas, mayor premio para contingente de Cuba Henry ReeveRoma.- Para los miembros del contingente de médicos de Cuba Henry Reeve el mayor premio está en salvar una vida, la sonrisa de un niño o aliviar el dolor de los seres humanos, labor que realizan en los lugares más apartados y en condiciones extremas.

Principios declarados por ese ejército internacionalista de hombres y mujeres especializado en situaciones de desastres y epidemias graves, el cual acaba de recibir, como ejemplo de altruismo y solidaridad en el mundo, el Premio a la Solidaridad 2016, que otorga la fundación italiana Foedus.

Esa institución promotora de la cultura, la empresa y la solidaridad entregó en 2011 y 2015, respectivamente, igual reconocimiento a los cubanos Eusebio Leal, por su consagración en la reconstrucción y restauración del Casco Histórico de La Habana Vieja y  Concepción Campa, por sus aportes al desarrollo de la Biotecnología.

El doctor Lorenzo Somarriba, recibió el reconocimiento en nombre de los miles de médicos y personal de salud que forman esa agrupación de profesionales cubanos.

Prensa Latina aprovechó la ocasión para dialogar con quien fue jefe de una brigada de médicos en Haití y rememorar la trayectoria y el camino por recorrer de este contingente salvavidas; una historia que se resume en pocas líneas pero encierra un universo de hermandad y solidaridad imposible de abarcar en tan poco espacio.
Fue Fidel Castro, recuerda Somarriba, quien creó el contingente en 2005, el cual en un principio se llamó Fuerza Médica Henry Reeve, en memoria de aquel «excepcional joven combatiente norteamericano que murió luchando por la independencia de Cuba» como lo definiera el líder de la Revolución Cubana.

En breves horas se alistaron mil 586 profesionales cubanos de la salud para responder a la declarada necesidad de médicos del Estado de Luisiana, al sur de Estados Unidos, azotado por el huracán Katrina. Pero las autoridades estadounidenses nunca respondieron a ese noble ofrecimiento.

Mas, la idea visionaria se multiplicó y el propio Fidel Castro lo declara Contingente Henry Reeve el 19 de septiembre de 2005.

Desde entonces a la fecha, repasó Somarriba, 19 países recibieron los beneficios de 22 brigadas compuestas por siete mil 216 colaboradores, para socorrer víctimas de terremotos en Paquistán, Indonesia, Perú, China, Haití, Nepal y Ecuador.

Destacada fue también su presencia, señaló, en el enfrentamiento a la epidemia de cólera en Haití y en la de Ébola en Sierra Leona, Liberia y Guinea Conakry, en 2014.

Actualmente, 38 brigadistas del contingente se encuentran en Haití asistiendo a los damnificados por el huracán Matthew.

LA RAZÓN HUMANITARIA QUE LOS MUEVE

El Henry Reeve, dijo Somarriba, «es un contingente de voluntarios, de solidaridad, humanista, siempre en situaciones de desastres, ante una necesidad, dispuesto a brindar una ayuda de gran rigor científico, porque lo integra un personal altamente especializado en el manejo de catástrofes y graves epidemias».

A esta agrupación la distingue, señaló, el amor por los necesitados. «No es la atención médica fría y especializada, sino con el calor humano que se requiere cuando se atiende a un ser humano en medio de una catástrofe como terremotos, huracanes y epidemias».

Han sido, sin dudas, misiones riesgosas, reconoció, pero siempre se impone el valor humano y el juramento de Hipócrates de nuestros médicos de dar esa asistencia con toda la profesionalidad que se requiere, pero también con el más elevado humanismo.

El Contingente Henry Reeve posee varios reconocimientos y fue incluso propuesto por la Conferencia Anual de Líderes de la Unión Noruega para el Premio Nobel de la Paz, por su entrega humanista.

También la organización no gubernamental canadiense Ayudar a luchar contra el Ébola le entregó el Premio Amigos de la Humanidad en África al gobierno cubano y a los médicos de la Isla que ayudaron a combatir ese flagelo.

La presencia en África respondió a un llamado de ayuda del entonces Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, y la Organización Mundial de la Salud, en octubre de 2014. Cuba envió en ese momento 256 miembros del contingente a enfrentar el temible virus en Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona.

Pero para ese ejército de batas blancas, como suele llamársele a los médicos cubanos, el premio más importante, destaca Somarriba, «son las miles de vidas que hemos salvado y el reconocimiento que se hace in sito por las personas a quienes hemos bridado asistencia, por esas personas pobres, humildes a quienes fundamentalmente ha estado dirigida nuestra ayuda».

Claro, precisó, en grandes catástrofes no puede distinguirse quién es el más pobre, pero nosotros brindamos una atención por igual a todos los necesitados.

ESCUELA FORMADORA DE VALORES INTERNACIONALISTAS

Sobre la organización del Henry Reeve, el salubrista y epidemiólogo cubano explicó que se trata de un Contingente con brigadas, no es una estructura emplantillada porque va sumando personas, según las necesidades de la misión encomendada.

Es internacional, aclaró, porque cuando la catástrofe del terremoto en Haití en 2010 se unieron a él médicos graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).

El gobierno de Cuba hizo un llamado a los egresados de esa escuela y desde sus respectivos países se sumaron a la brigada cubana que partió hacia Haití a las pocas horas de ocurrir la catástrofe.

Más de 300 médicos de 28 países se unieron en el empeño de auxiliar a los hermanos haitianos, incluyendo médicos de Estados Unidos graduados también en la ELAM, surgida como parte del programa integral de salud cuando la catástrofe provocada por los huracanes George y Mitch (1998) en Centroamérica y el Caribe.

Fue Fidel Castro, con su visión de futuro, quien avizoró que la solución no estaba en mandar brigadas cubanas a trabajar, sino en formar los médicos de esos países pobres y sin profesionales de la salud.

La ELAM fue inaugurada durante la Cumbre Iberoamericana con sede en La Habana (1999) y en ella se han graduado más de 26 mil médicos de 100 países.

«Estaremos siempre donde nos necesiten, no importa el riesgo ni la distancia, lo esencial es aliviar el dolor humano. Me preguntabas cuál es el premio más importante, salvar vidas, evitar la discapacidad, una sonrisa», concluyó.

/YDV/

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