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Qué como, una alimentación diaria

Las Tunas.- El cubano despierta y comienza su día. Se instala en breve la preocupación de qué voy a comer hoy o cómo garantizar a la familia un menú que no socave el bolsillo, sea agradable al paladar y se adapte a la tendencia de utilizar lo necesario para tener luego.

El cubano es de comer mucho y con frecuencia; además de adorar el pan, pizzas, carnes, sobre todo de cerdo, dulces, pastas, galletas, batidos, refrescos gaseados, bastante arroz y freír a su antojo.

Esa adicción por comidas suculentas provoca la obesidad de gran parte de la población, que hoy se percibe con solo echar una ojeada a la cotidianidad en las calles del archipiélago, situación similar a la del mundo en el que alrededor de mil 400 millones de seres humanos sufren de obesidad o de sobrepeso y ese número aumenta cada año.

Aunque los medios nacionales de Cuba, conducidos por especialistas de la salud, en particular nutriólogos o endocrinos, insisten en la importancia de una dieta balanceada e ingerir frutas y vegetales, la mayoría justifica su negativa a comprarlos con expresiones como: Están muy caros, No aparecen con facilidad, Dónde los encuentro, o A mí no me gusta.

Sin embargo, este país tiene una tierra pródiga, donde florecen frutos sabrosos, viandas saludables, arroz, frijoles y los animales de corral crecen sin muchos riesgos ambientales.

Durante todo el año frutas como guayaba, mango, mamey, platanitos o manzanos, fruta bomba, piña, anoncillo u otras, se pasean frente a los cubanos, siempre en su época, y aunque otras ya casi se ven en peligro de extinción, como el marañón, chirimoya, níspero, canistel o anón, también aparecen, pero ocurre que no todos comprenden la trascendencia que tienen en la salud del ser humano.

Los cubanos se sienten más atraídos por el aguacate, tomate, remolacha, col o pepino, cuando es su temporada, mientras vegetales ricos en ácido fólico, es decir, proteínas y minerales, como acelga, perejil, lechuga, espinaca, apio o berro, están ante sus ojos y no se deciden a comprarlos porque les resultan extraños al paladar.

Igual suerte corren casi siempre la zanahoria, el quimbombó o el rábano.

Mientras, muchos se pierden la posibilidad de producir mejor hemoglobina y desintoxicar el cuerpo de tantos alimentos chatarra, y persisten en la creencia popular que las carnes rojas son las ideales para estar saludables.

Es cierto que uno de los problemas que más molesta al cubano hoy son las dificultades para adquirir los productos alimenticios y cada provincia tiene su peculiaridad, a la vez que productos como el pescado o la carne de res, son muy difíciles de incorporar a la dieta cotidiana.

La garantía de la alimentación diaria es una de las más complejas conquistas para el cubano de hoy por el encarecimiento de productos, ausencia de algunos y también esa tendencia a priorizar lo rico, más que lo saludable.

Pero los hijos de este país muchas veces también malgastan su dinero y lo invierten en productos que le pueden hacer daño como los embutidos, ahumados o enlatados.

A pesar de las carencias y limitaciones económicas que se viven en este país, bloqueado desde hace más de 50 años, en círculos infantiles, seminternados, escuelas internas, hospitales e instituciones de la salud, donde conviven ancianos solos o personas discapacitadas, nutriólogos y dietistas del Programa de Alimentación por salud pública, fiscalizan el cumplimiento de los menús establecidos para cada grupo etario o por patología.

Un reciente informe global sobre inseguridad alimentaria alerta que todavía 795 millones de personas sufren de hambre en el mundo, y en Cuba, amén de las crisis, la mayor parte de la población logra al menos una alimentación diaria, a partir de muchas iniciativas para concebir un menú aceptable.

Las autoridades sanitarias llaman a preocuparse más por qué ingerimos, e insisten en que la cifra de pacientes diagnosticados con cáncer es alarmante, al punto de ser la primera causa de muerte en esta zona caribeña, enfermedad muchas veces condicionada por incorrectos hábitos alimentarios.

La hipertensión arterial es otra de los padecimientos más sufridos en Cuba y cada vez en edades más tempranas, mientras se advierte a productores y campesinos sobre los riesgos del empleo de químicos en los cultivos.

El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también, es el lema que este año propone el Día Mundial de la Alimentación, un asunto que en este país necesita mayores esfuerzos, producciones, y nuevas prioridades.

/YMP/

 

 

 

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