Las Tunas, Cuba. Jueves 14 de Diciembre de 2017
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Por un mundo sin hambre, desnutrición ni pobreza

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Roma.-  La comunidad internacional conmemora hoy el Día Mundial de la Alimentación, promovido por la FAO para crear conciencia sobre el problema alimentario mundial, reforzar la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza.

En 1979, los estados miembros de la  Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) decidieron fijar la fecha para llamar la atención sobre ese flagelo de la humanidad.

A 37 años de aquella decisión, el hambre, la desnutrición y la pobreza constituyen todavía una amenaza para la existencia de millones de seres humanos en el planeta.

A tono con los tiempos y las amenazas más urgentes para asegurar la seguridad alimentaria, la conmoración del Día Mundial de la Alimentación se realiza este año bajo el lema «El clima está cambiando, la alimentación y la agricultura también».

Esfuerzos aparte, muy loables por parte de la FAO, gobiernos y organizaciones no gubernamentales, factores como el cambio climático agudizan con creces el hambre y la miseria en los países más pobres, donde alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible para el 2030 se torna casi una quimera.

Las temperaturas más elevadas y las pautas meteorológicas irregulares ya están socavando la salud de los suelos, bosques y océanos de los que dependen el sector agrícola y la seguridad alimentaria, advirtió el director general de la FAO, José Graziano da Silva, en la ceremonia de celebración de este día.

Las sequías y las inundaciones son cada vez más frecuentes e intensas, además de  brotes de enfermedades y plagas relacionados con el clima, apuntó y mencionó entre otros el impacto del fenómeno El Niño en África, Asia y América Central y el más reciente azote del huracán Matthew en Haití.

Como siempre ocurre, los pobres y hambrientos son quienes más sufren señaló Da Silva y comentó que la adaptación y mitigación del cambio climático es fundamental,  pero precisa de acceso a tecnologías apropiadas, al conocimiento, los mercados, la información y las inversiones.

Ello supone que para alimentar en condiciones tan adversas a una creciente población que se calcula llegue a nueve mil millones en 2050, la humanidad necesita producir más alimentos, pero con menos recursos naturales y una reducción drástica de las pérdidas y los desperdicios.

Mientras casi mil millones de personas pasan hambre en el mundo van a la basura, cada año, mil 300 millones de toneladas de alimentos  a lo largo de toda la cadena de suministros desde la producción agrícola inicial hasta el consumo final en los hogares.

Estas pérdidas representan un desplifarro de los recursos e insumos utilizados productivos, desde el trabajo humano, hasta la tierra, el agua y la energía, además de un incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Cálculos de FAO indican que se pierden en el mundo el 30 por ciento de los cereales, el 35 del pescado y de los productor marinos, el 45 por ciento de las frutas y hortalizas, el 20 de la carne de vacuno e igual cantidad de las legumbres y oleaginosas,  el 45 por ciento de las raíces y tubérculos y el 20 de los lácteos.

Hoy día, una de cada tres personas en el mundo -también según cifras de la FAO- sufre de alguna forma de malnutrición,  desde el hambre a la obesidad, pasando por la falta de nutrientes vitales.

Por demás cerca de 159 millones de niños  menores de cinco años padecen retraso del crecimiento, estatura baja para su edad; y otros 50 millones en igual grupo etario, tienen un peso bajo en relación con su estatura.

Por su parte el Programa Mundial de Alimentos, organismo internacional también de la ONU, sostiene que el hambre mata a más personas que el Sida, la malaria y la tuberculosis juntas; que 795 millones de personas padecen de hambre ahora mismo, de las cuales cerca del 60 por ciento son mujeres.

En estas circunstancias, el Día Mundial de la Alimentación representa un momento de especial significación para reflexionar sobre las causas y otros factores que agudizan el hambre, la desnutrición y la malnutrición.

Se trata, como expresó José Graziano Da Silva en la Sexta Conferencia Internacional de Tokio sobre el Desarrollo de África, de aspectos diferentes de un mismo desafío. (Agencia Cubana de Noticias)

/DCG/

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