Las Tunas, Cuba. Sábado 25 de Noviembre de 2017
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La Historia me Absolverá 63 años después

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«…Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos».
Fidel Castro

La Historia me Absolverá es un documento imprescindible, que los cubanos deben conocer y estudiar con profundidad. El alegato del joven abogado Fidel Castro, en el juicio por los sucesos del 26 de julio de 1953, es una pieza oratoria jurídica sin precedentes en Cuba y en nuestros países de América Latina. A 63 años de haberse pronunciado aún asombra por su elocuencia y sinceridad, por su brillantez y visión de futuro.

El juicio

Muchos de los jóvenes revolucionarios que participaron en los asaltos a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, cayeron en los enfrentamientos de aquel día, o fueron asesinados posteriormente, en las salas de interrogatorio o mientras huían de las represalias de la soldadesca.

Pero, el líder del grupo, el joven abogado Fidel Castro Ruz, junto a un grupo de sus compañeros sobrevivientes, fueron apresados y sometidos a juicio.

El lunes 21 de septiembre se inició el proceso. Los acusados de participar la gesta gloriosa fueron juzgados en la Causa No. 37 de ese año, en el Palacio de Justicia de la ciudad de Santiago de Cuba.

El 6 de octubre, veintinueve de los ciento dos acusados fueron sentenciados a condenas de entre siete meses y trece años de privación de libertad. Una semana después fueron trasladados al Presidio Modelo de Isla de Pinos.

Desde el primer momento las sesiones fueron diferentes: los acusados se convertían en acusadores y denunciaban los desmanes de la policía, los abusos, atropellos y el asesinato de un numeroso grupo de los asaltantes al cuartel Moncada, así como las injusticias que a diario se cometían en la Isla.

A Fidel, quien había solicitado encargarse de su autodefensa, lo juzgaron el día 16 de octubre, en una pequeña sala del hospital civil Saturnino Lora. Junto al líder del grupo fueron juzgados Abelardo Crespo, acostado en una cama debido a las múltiples heridas recibidas, y Gerardo Poll Cabrera.

En su alegato, Castro señaló los males de la Cuba de entonces, resumidos en seis problemas fundamentales: el problema de la tierra, el problema de la industrialización, de la vivienda, el desempleo, educación y salud. Entre los argumentos de su exposición destacaba el desalojo de los campesinos; la existencia de los latifundios; el analfabetismo; la desnutrición y el parasitismo en los niños del campo; la existencia de más de un millón de desempleados…

El juicio duró cuatro horas aproximadamente, de las cuales Fidel consumió la mitad denunciando el golpe de estado, los crímenes contra sus compañeros, su programa de gobierno si hubiera triunfado y otras consideraciones de interés nacional. Al final, fue sentenciado a 15 años de privación de libertad.

La Historia me Absolverá

Desde la prisión, Fidel organizó un plan de trabajo centrado en la propaganda, y a partir de esta concepción escribió el alegato de autodefensa que tituló La historia me absolverá. Este folleto sería la principal arma propagandística a utilizar en la continuación de la lucha, por su contenido ideológico y su denuncia de los males que afectaban a Cuba.

En La Historia me Absolverá se sintetiza la lamentable realidad cubana de aquellos momentos y se consignan las medidas y leyes revolucionarias que habrían de dictarse una vez logrado el triunfo: la reforma agraria, la reforma integral de la enseñanza, la nacionalización del Trust Eléctrico y el Telefónico, entre otras.

Esboza cuál sería el camino a seguir por el gobierno revolucionario establecido, de ahí que históricamente se le reconozca como el Programa del Moncada. Al respecto, Marta Rojas dice: «El alegato del 16 de octubre de 1953 es también, y hay que subrayarlo, el más minucioso y ambicioso programa social y económico de una revolución triunfante».

Al repasar sus páginas, encontramos la asombrosa visión futurista de Fidel, la definida estrategia a seguir para hacer realidad los anhelos libertarios del pueblo cubano, su posición antiimperialista y el trazado irreversible del camino revolucionario transitado por nuestro pueblo hasta los días presentes.

Fidel retoma la imagen de José Martí como autor intelectual de la acción:
«Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo es fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas, hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darle su sangre y su vida para que él siga viviendo en el alma de la patria. ¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!»

Para cerrar su discurso escoge una profética frase que evidencia su valor y la entrega a la causa que defendía: «En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, La historia me absolverá».

La Historia me Absolverá 63 años después

Como todos los discursos del máximo líder de la Revolución cubana, La Historia me Absolverá es buen ejemplo de una prosa cuidadosa, enfática y elegante, de una vasta cultura y, sobre todo, del conocimiento profundo de los temas que lo ocupan, dígase los males que afectaban a Cuba, las medidas a tomar después del triunfo del proceso iniciado, cómo se lograría el desarrollo económico y social en la Isla, y de qué forma se harían realidad los sueños del pueblo.

Con el triunfo de la Revolución se ponen en práctica las medidas esbozadas en La Historia me Absolverá. Pronto las leyes del nuevo gobierno eliminan el latifundio, y con la Ley de Reforma Agraria la tierra es para sus verdaderos dueños: quienes la trabajan; la enseñanza se hace pública y obligatoria, se elimina el analfabetismo y se crean escuelas; se prioriza la atención a la salud del pueblo; se nacionalizan las empresas extranjeras como la United Fruit Company y la West Indian, entre otros cambios necesarios en la sociedad.

Para Fidel, que soñaba un futuro mejor para el país, no escapó ni siquiera la llamada industria del ocio, el turismo, tan poco explotado entonces como no fuera por los millonarios y gánsteres que acudían a nuestros hoteles y playas a gastar lo que le robaban a los humildes. En su autodefensa quedó expreso que «el turismo podría ser una enorme fuente de riqueza». Y así ha sido hasta hoy.

La Historia me Absolverá es un documento vivo, al que se puede acudir cada día a conocer del pasado, pero también a buscar inspiración para mejorar el presente y por qué no, para seguir luchando por un futuro mejor.

/YMP/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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