Las Tunas, Cuba. Viernes 15 de Diciembre de 2017
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Ser médico en Cuba

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Ser médico en Cuba.  (Foto de la autora)

Darwin Padrón, especialista de primer grado en medicina intensiva y emergencias. (Foto de la autora)

Las Tunas.- Darwin nació para salvar a los otros, por eso cuando consulta a sus pacientes o trata de rescatarlos de la muerte, se le percibe tan pleno que pareciera protagonizar el acto más sensible de la realización humana.

No supera los 30 años de vida y ya es un médico hecho, porque aprehendió bien la teoría más valiosa: el humanismo, la responsabilidad e interés por el bienestar del prójimo.

Ni siquiera los desperfectos de su bicicleta, las largas distancias desde casa, la familia que está a su cargo o las tensiones por uno de los servicios más complejos de las emergencias médicas en la provincia de Las Tunas, pueden cambiarle el espíritu.

Él nació para ser médico y en su conversación atinada, como el mismo, se descubre el gran ser humano que lo habita; mientras en las camas del servicio médico que representa, acechados por la muerte, descansan sus angelitos, como les llama a ratos y a quienes da lo mejor que ha aprendido.

«Usted disfruta con calidad ver como después que un paciente llega grave, casi falleciendo, y sobrevive con el apoyo de todas las personas del equipo multidisciplinario que interviene, es indescriptible la satisfacción. Cuando uno está aquí aprende a disfrutar que el paciente está llegando al momento de ser salvado.

«Feliz de ser médico y de estar en una especialidad clínica y en servicios tan importantes como las terapias».

Ser médico en Cuba.  (Foto de la autora)

Josué Betancourt, especialista de primer grado en neurocirugía. (Foto de la autora)

Las manos de Josué también parecen bendecidas para curar el dolor ajeno. Muchísimas veces ha tenido que tratar una de las zonas más delicadas del cuerpo humano, pero son notables sus victorias y quien le conoce descubre al hombre sencillo, de voz agradable y tranquila, de pocos desaciertos, y humildad que cautiva. Ya peina canas, pero la pasión es la misma.

«Hay una palabra que se llama servir, y ese es el mayor reto de esta profesión.

«Yo creo que para ser médico se requiere de vocación, y la segunda palabra que cabe bien es sacrificio. Inteligencia y sabiduría, son importantes, pero creo que con vocación y sacrificio se puede llegar a ser un gran profesional de la salud».

Parabién en Las Tunas Darwin Padrón, especialista de primer grado en medicina intensiva y emergencias, y Josué Betancourt, especialista de igual grado en neurocirugía, no son únicas excepciones, pero sí grandes ejemplos para otros galenos.

Ser médico también es una cuestión de carisma. Es nacer para salvar, sin vacilaciones, y ante el dolor humano siempre estremecerse, sentirse parte.

Ser médico en Cuba significa estar al frente, luchar contra decepciones y carencias, para que al final les salve ese don exclusivo de dar vida.

/YMP/

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Sobre Darletis Leyva González

Periodista, graduada de la Universidad de Oriente. Se desempeña como reportera con excelentes resultados en su gestión diaria. Es aguda en sus trabajos de opinión. Una de sus características es contar historias de vida en la que el factor humano está siempre presente. Atiende los temas de salud, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de cuba, premiada en varios concursos. @DarletisLG

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