Historia del Deporte en Las Tunas

Los tuneros Mártires de Barbados

Un crimen horrendo, la voladura de un avión civil de Cuba cerca de las costas de Barbados con 73 personas a bordo hace ya 40 años, estremece y estremecerá al pueblo de la Mayor de Las Antillas, como parte de la historia en general y el deporte en particular que, sin embargo, se mantiene impune para vergüenza de los Gobiernos de Estados Unidos.

En aquel vuelo regresaban a la Patria victoriosos, los integrantes del equipo juvenil  quienes habían ganado todas las medalla de oro disputadas en el Campeonato Centroamericano, con sede   en Caracas, Venezuela. Además de pasajeros guyaneses y coreanos.

Los reconocidos terroristas cubano-americanos Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, quienes con desfachatez inaudita confesaron su abominable crimen, recibieron apoyo absoluto del Gobierno yanqui, a través de la CIA y el FBI. Y en el caso de Carriles, autor de otras connotas fechorías, todavía se pasea libremente por las calles de Miami.

Aquella tragedia que provocó el llanto de todo el pueblo de Cuba, tocó muy de cerca a los tuneros, porque dos de sus hijos más queridos, los floretistas Carlos Leyva González y Leonardo McKenzie Grant, perecieron en la flor de su vida, en el momento más importante de su joven carrera, que tendrían, junto al resto de sus compañeros, la responsabilidad de defender la bandera tricolor en los Juegos Olímpicos de Moscú, en 1980.

Con 19 y 21 años, los jóvenes esgrimistas habían acumulado muchos éxitos desde los Juegos Escolares hasta los campeonatos nacionales juveniles y de la máxima categoría, además de actuaciones relevantes en eventos internacionales.

La casa natal de Carlos Leyva fue convertida en el Museo Memorial Mártires de Barbados, el cual es la sede, año por año, de la exigencia permanente del pueblo cubano porque se haga justicia contra los criminales responsables de uno de los actos terroristas más horrendos en la historia de la humanidad.

Cuatro décadas después esos mártires nos inspiran el amor por la vida, porque viven hoy más que nunca. Por eso el pueblo cubano todo, responde al mensaje incluido en el discurso pronunciado por Barak Obama, en el que llama, sobre todo a los jóvenes a olvidar la historia, que las raíces de la nación, que toda la gloria que se ha vivido, constituye la savia que sustenta el profundo patriotismo heredado de los Padres fundadores de nuestra nacionalidad.

Los bárbaros que asesinan a los pueblos no nos dejan muertos, sino mártires a los que temen como los vampiros a la luz.

/YMP/

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